El asalto ocurrió en un establecimiento de la calle Dragonera. | M. À. Cañellas

TW
0

Vestían la misma ropa con la que una cámara de seguridad de un salón de juego de Palma les grabó la madrugada del jueves robando en el local. Veinticuatro horas después, cuando vieron que se acercaban a un control de la Policía Nacional en las inmediaciones de Son Banya decidieron huir. Pero el intento duró más bien poco.

Los agentes, que los interceptaron instantes después, reconocieron por la vestimenta a los dos sospechosos y quedaron arrestados como presuntos autores del asalto a un conocido local de la calle Dragonera de la capital balear.

Escaso botín y resguardos

Los dos sospechosos, de 27 y 39 años, ambos de nacionalidad española, asaltaron el salón de juegos la madrugada del viernes. Quedaron registrados por las cámaras de seguridad. Accedieron al local forzando una puerta lateral y allí estuvieron muy poco tiempo porque saltó la alarma. Se hicieron con unos 20 euros en efectivo y algo que luego les ubicaba en el lugar: decenas de resguardos de apuestas sin ningún tipo de valor con fecha de horas antes del suceso. Los tickets fueron hallados entre las pertenencias de uno de los arrestados cuando fue cacheado por los agentes.

Este detalle, por si no fuese suficiente el de la ropa, situaba a los dos individuos en el salón de juegos asaltado horas antes. En el mismo coche ambos guardaban bolsas repletas de monedas. Eso, y su intento de huida, les llevó a pensar a los policías que acababan de cometer otro delito, pero los dos sospechosos se negaron a comentar nada al respecto a los funcionarios. Pero esta no era la única sorpresa que les esperaba a los policías. Uno de los hombres, en el momento en el que dieron el alto al vehículo y le instaron a salir de él, apareció sangrando abundantemente por una pierna. Los agentes, al comprobar el estado de la herida, decidieron avisar a los servicios de emergencia, que trasladaron poco después al detenido a un centro hospitalario.

A los arrestados, se les acusa del robo con fuerza en el salón de juegos, mientras los investigadores tratan de averiguar dónde habían perpetrado una nueva fechoría la noche que fueron detenidos.