Radiografía de uno de los gatos tiroteados recientemente, que llegó a la clínica veterinaria con dos perdigones. | J.J.

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Un tirador ha provocado una auténtica carnicería en una colonia felina de Cala Murada, en Manacor. Los investigadores calculan que desde 2019, cuando se detectaron los primeros disparos, ha herido o matado a más de cincuenta gatos.

La Guardia Civil ha abierto una investigación para detener al francotirador, que utiliza una carabina de perdigones. Ya hay algunos sospechosos.

En el mes de octubre de 2019 la presidenta de la Fundación Natura Mallorca, dedicada al cuidado de los gatos, presentó una denuncia en un juzgado de Instrucción de Manacor porque algunos de sus animales habían sufrido impactos de perdigones. El caso quedó archivado, pero el tirador siguió haciendo estragos. Sólo ese año mató a uno de ellos -de nombre Portu- y dejó malheridos a casi una decena.

Al año siguiente, 2020, siguieron los disparos y hubo otro gato muerto y media docena de heridos. Este año han continuado los tiros y el 26 de enero Rubi fue tiroteado, aunque un veterinario lo salvó.

Otros muchos casos

Sin embargo, esta estadística solo incluye a los animales que han muerto o han podido ser recuperados en la clínica veterinaria. Hay muchos otros que, heridos, se han alejado de Cala Murada y ya no han sido localizados. Ante esta dramática situación, la dueña de la Fundación contrató los servicios de los detectives privados de GesInforma, del GrupoGes, que durante semanas han recabado valiosa información que ahora está en poder del Seprona (Servicio de Protección de la Naturaleza), que es quien busca ahora a los francotiradores.

MANACOR. URBANISMO. Costas inicia las obras del paseo de Cala Murada daÒado por `Gloriaø.
Imagen de Cala Murada, en el término municipal de Manacor.

Los investigadores privados que se camuflaron en Cala Murada fueron testigos de algunos disparos procedentes de una finca próxima a la Fundación. La propietaria de esta colonia felina está desesperada por los acontecimientos que soporta desde hace más de dos año y que, además, le han supuesto un grave perjuicio económico porque deben hacer frente a cada operación de gatos tiroteados. Los felinos son cazados cuando salen de su finca y merodean por Cala Murada. Algunas de las intervenciones quirúrgicas son muy complejas y duran horas y, en ocasiones, los animales sufren secuelas que arrastran de por vida. Otros que también se recuperan de sus heridas desarrollan luego un miedo insuperable a salir de la finca.

Sospechosos

De momento no se han practicado detenciones, pero las diligencias están bien encaminadas gracias a los datos recabados por los investigadores privados, que han acotado mucho el número de sospechosos. También ha trascendido que el tirador utiliza una carabina de aire comprimido, con balines de copa, y que en ocasiones dispara a una distancia considerable, presumiblemente utilizando un visor o una mira telescópica. En la denuncia al Seprona se especifica que los disparos causan «intranquilidad y ansiedad» a los vecinos de la urbanización, que están indignados.