La Fiscalía pide una condena de tres años de cárcel para el hombre que robó siete tablets y dos altavoces en el instituto del municipio. | Archivo

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José María subió al tren en la estación de Sineu vestido con la camisa y los pantalones rasgados y un cigarro en la boca. A una vigilante de seguridad le llamó la atención su actitud y se dirigió a él para pedirle que se pusiera la mascarilla y guardara el pitillo.

A sus 48 años, José María estaba acostumbrado a cometer robos con fuerza, pero la mañana del pasado 21 de agosto los nervios le traicionaron. Estaba manipulando un altavoz Acoustic Control de grandes dimensiones con la rueda izquierda rota y también llevaba tres tablets Samsung Galaxy Note 10 con la serigrafía del IES Sineu.

El hombre tenía sangre en una mano y una herida en una de las cejas. Los responsables de seguridad del tren le preguntaron si todo iba bien. «Voy a pinchar música a los niños», respondió él. Eran las siete de la mañana.

Sospechas

La respuesta de José María, sus nervios, su vestimenta rasgada y la mano con restos de sangre hicieron sospechar a los vigilantes, que desde un primer momento pensaron que los aparatos electrónicos que portaba habían sido robados en el instituto de Sineu, y avisaron de inmediato a la Guardia Civil.

Al llegar a Inca, sobre las 7.15 horas, los vigilantes se bajaron del tren custodiando al presunto delincuente y esperaron la llegada de los agentes. Los guardias civiles, que tenían constancia de que se había producido un robo en el instituto de Sineu alrededor de las 5.50, reconocieron enseguida a José María por su historial delictivo. Cuenta con unas 30 detenciones a sus espaldas por delitos de robos con fuerza en su mayoría.

Los investigadores averiguaron que era el delincuente habitual era el principal sospechosos del robo de siete tablets Samsung Galaxy Note 10 y dos altavoces Acoustic Control en el centro escolar. No fue su único golpe.

La noche del 20 de agosto, José María acudió a una finca rural situada en Sant Joan, empujó fuertemente la puerta de acceso hasta sacar los anclajes de su lugar y accedió al interior. Una vez allí, se subió a bordo de una furgoneta Mercedes Vito, que tenía las llaves puestas, y se marchó en dirección a Sineu. El delincuente, en su huida, causó desperfectos en el parachoques delantero, fracturó la llanta y pinchó la rueda derecha, por lo que tuvo que dejar el vehículo en la carretera.

Un agente de la Policía Local de Lloret llamó al propietario del vehículo a las 8.30 y le informó de que había aparecido en la carretera de Montuïri con la rueda delantera derecha reventada. El dueño de la furgoneta no se había percatado del robo que había sufrido.

Alarma

José María llegó al IES de Sineu en torno a las 4.30. Rompió el cristal inferior de la puerta de entrada y saltó la alarma. El ladrón arrancó de la pared la centralita de alarmas, cogió las siete tablets y dio un fuerte tirón a los cables de los dos altavoces para desconectarlos de la mesa de sonido y llevárselos. El delincuente se rasgó la ropa durante el robo y sufrió heridas en una de sus manos y en una ceja.

La huida de José María finalizó en el interior del vagón de un tren cuando manipulaba uno de los altavoces de grandes dimensiones que había sustraído en el IES de Sineu. Los agentes de la Guardia Civil que le detuvieron en la estación de Inca la mañana del 21 de agosto recuperaron tres de las siete tabletas que sustrajo y un altavoz. José María, el ladrón de 48 años que se hacía pasar por DJ, había vuelto a caer.

La Fiscalía pide una condena de tres años de prisión para José María por un delito continuado de robo con fuerza en las cosas y que indemnice al IES de Sineu en la cantidad de 520 euros por los efectos sustraídos y no recuperados y en 130 por los desperfectos ocasionados en el instituto. Además, deberá pagar al propietario de la Mercedes Vito por los daños causados en el vehículo.