Arresto practicado por agentes del Cuerpo Nacional de Policía | Alejandro Sepúlveda

Arrestado un joven, de 23 años por amenazar a su vecino de arriba con un cuchillo de grandes dimensiones porque ya le tenía «harto» de los ruidos que estaba haciendo durante todos estos días de confinamiento en casa con motivo del estado de alarma por el brote de coronavirus.

Agentes del Cuerpo Nacional de Policía detuvieron el martes, a las 16.30 horas, a un joven acusado de un presunto delito de amenazas de muerte en la calle Francesc Frontera, en la barriada palmesana del Coll d’en Rabassa.

El ahora detenido subió a la planta de arriba con un cuchillo, de unos 15 centímetros de hoja, aporreando la puerta. La víctima se encontraba en su domicilio acompañado de su madre, mujer e hijos. Ajeno a las intenciones de su vecino, éste le abrió y se encontró al joven, visiblemente alterado, gritando y lanzando todo tipo de amenazas. En un momento dado, al percatarse de que el joven llevaba un cuchillo y tenía intención de utilizarlo, empujó al presunto agresor, cerró la puerta y llamó a la policía.

Los agentes se entrevistaron con el acusado y éste les dijo que había discutido con su pareja y que estaba muy alterado. Todo ello porque su vecino de arriba le tenía harto. «Todo el día haciendo ruido. Es insoportable», repetía en varias ocasiones. Una vez en sede policial, el arrestado se negó a declarar y fue puesto a disposición judicial.

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Cervezas

Un hombre de 31 años y nacionalidad española que fue sorprendido, hasta en tres ocasiones diferentes por distintas unidades policiales, tomando cervezas sentado en un portal de la Porta de Sant Antoni de Palma. A las 20 horas del martes, un indicativo policial se percató de la presencia de un hombre que estaba bebiendo en la vía pública. Al aproximarse, los agentes le pidieron que por favor recogiera las cosas y se marchara a su casa. La policía le recordó que estaban allí para informar a los ciudadanos y hacer cumplir las restricciones dictadas por el Gobierno. El hombre, en un primer momento, aceptó las indicaciones, comenzó a recoger sus cervezas y se marchó del lugar. De hecho, alegó que había tenido un pequeño accidente con un patinete eléctrico y que tenía una herida. Los funcionarios policiales le ofrecieron asistencia sanitaria pero la misma fue rechazada.

Reiteración

Unos minutos más tarde, la misma patrulla observó cómo el sospechoso estaba de nuevo en el portal tomando cervezas. Al comunicarle que iba a ser sancionado por desobediencia y pasar su identificación a la base policial, la central del 091 comunicó a los agentes que se trataba de la tercera sanción por los mismos motivos que presentaba ese hombre en menos de 24 horas. Acto seguido, se procedió a su arresto.