Agentes del Equipo de Inspecciones Oculares de la Guardia Civil registran la vivienda de Castro Urdiales donde vivía la mujer que ha sido detenida en relación con el cráneo encontrado dentro de una caja. | Miguel Ramos

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El cráneo que apareció en una caja en Castro Urdiales (Cantabria) y la insólita historia que se intuye en torno a este suceso apuntan a uno de esos crímenes para recordar, aunque días después del hallazgo y, tras muchas horas de registros e interrogatorios, siguen las dudas sobre lo sucedido.

Todo salió a la luz en la madrugada del viernes al sábado, cuando a una vecina de Castro le dio por abrir la caja que una amiga le pidió que guardara en su casa.

Esa amiga es la protagonista de esta historia y la única que, a juicio de los investigadores, puede dar respuesta a los interrogantes de este caso. Se trata de María del Carmen, una sevillana de 61 años afincada en esta localidad costera desde hace siete años, cuando conoció a su pareja, Jesús María.

Este hombre, un jubilado de banca vizcaíno de 67 años, está en paradero desconocido desde el pasado 11 de abril.

María del Carmen le dijo a su amiga al entregarle la ya famosa caja que no quería que la Guardia Civil encontrase sus juguetes eróticos cuando fuese a investigar la desaparición, por lo que aparentemente se los dio para que los guardara.

Después de meses, y debido al olor que desprendía la caja, esta vecina se decidió a abrirla y encontró dentro un cráneo humano, apenas sin restos de tejido. Tal fue la impresión que tuvo que ser atendida por el 061.

A partir de ese momento se desató el desconcierto y, a la vez, comenzó la investigación de la Guardia Civil, de la que hasta ahora poco ha trascendido.

De hecho y, aunque momento no se ha confirmado por cauces oficiales, se da casi por seguro que el cráneo pertenece a Jesús María, con quien María del Carmen convivía en la casa de él.

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Cuando los allegados fueron enterándose de que este hombre había desaparecido hubo quien la preguntó por ello, se interesó por cómo estaba e, incluso, le dio ánimos para sobrellevarlo. Su respuesta, según se cuenta, fue que iba «tirando».

Lo cierto es que ella siguió haciendo su vida: bailando en la Casa de Andalucía, con sus amistades y sin demostrar signos de nerviosismo. Tan normal en apariencia.
Sin embargo, todas las hipótesis apuntan a un caso de violencia doméstica con decapitación, aunque se desconoce prácticamente todo: ¿qué ocurrió entre la pareja?, ¿dónde está Jesús María? si suyo el cráneo, ¿dónde está el resto del cuerpo? y los consabidos cómo y por qué se cometió el crimen.

No es una cuestión baladí, porque para la manipulación de un cadáver y para separar una cabeza del tronco se precisa fuerza, amén de que no se antoja fácil ocultar un cuerpo humano.

Si quien haya sabido de este caso sin conocer a la pareja no puede dejar de asombrarse, en Castro Urdiales y en su entorno nadie entiende nada.

Y es que la de Jesús María y María del Carmen era una relación consolidada, desde que él, separado, hizo un viaje al sur con un amigo y conoció a esta mujer, a quienes algunos no dudan en definir como de carácter complicado.

En programas de televisión, que han dado amplia cobertura a este extraño caso, se ha dicho que cuando la Guardia Civil fue a buscar a María del Carmen tras el hallazgo del cráneo comentó que alguien le dejó la caja en la puerta de su casa, y que lo guardó porque era el único recuerdo que le quedaba de su pareja.

Ante la Guardia Civil esta mujer no ha declarado y los agentes llevan tres días registrando la vivienda que compartía con Jesús María con perros especializados en la localización de restos humanos, entre ellos 'Marley', que ha participado en casos tan conocidos como los de Diana Quer o Gabriel Cruz.

Aunque las dudas persisten María del Carmen ya ha dormido en una celda. El juez de Instrucción número 3 de Castro Urdiales decretó ayer para ella prisión comunicada y sin fianza, y además decidió mantener el secreto en torno a este caso, que supera cualquier argumento de novela negra.