La mujer, durante el juicio. | Alejandro Sepúlveda

TW
5

La mujer de 49 años acusada de asesinar a su marido en 2016 en Cala Millor ha proclamado este miércoles su inocencia en un dramático alegato ante el jurado. «Soy muy humana», ha sostenido la procesada, que ha subrayado que intentó quitarse la vida tras fallecer su esposo: «Yo he querido morir por esto».

La acusada, para quien la Fiscalía mantiene su petición de 25 años de cárcel por asesinato con ensañamiento y alevosía, ha defendido en una declaración confusa, dado que es de nacionalidad rusa y no domina el castellano, que «es muy absurdo» que se le atribuya haber cortado trozos de carne de los brazos de su marido y dárselos a los perros y ha explicado con gestos al jurado que es imposible que hubiera hecho lo que le atribuyen porque tiene limitada la movilidad por una lesión del hombro derecho.

Antes de la última palabra de la procesada, el fiscal había expuesto lo que a su juicio ha quedado demostrado en la vista: que la mujer acuchilló de forma cruel a su marido mientras estaba dormido porque le había sedado, trató de atribuir el ataque a un ataque de los dos perros peligrosos con los que convivían y consumó la muerte que tenía planeada para quedarse con la casa de él.

El letrado de la defensa ha replicado que los investigadores de la Guardia Civil han ignorado todos los indicios que apuntaban a que fueron las mascotas, de razas peligrosas, las que mataron a su dueño, y que la acusación ha aportado testimonios contradictorios para confirmar una culpabilidad que estaba decidida de antemano, sin atender a la evidencia de las pruebas.

En sus conclusiones definitivas, el fiscal Gonzalo Sans ha apuntado a un posible móvil económico -ya que la mujer era la heredera del testamento- y ha considerado que hay suficientes pruebas incriminatorias para demostrar que la mujer es la responsable de la muerte del anciano, y no los perros, como sostiene la defensa. Por su parte, el letrado defensor, Bartolomé Salas, ha pedido la absolución.

Ensañamiento y alevosía

El fiscal ha rechazado la versión de la acusada y ha mantenido que «intervino de manera activa» en la muerte del anciano. La Fiscalía califica los hechos de asesinato, y no de homicidio, al entender que concurren las circunstancias de ensañamiento y alevosía.

En su exposición al jurado, el fiscal Sans ha asegurado que la mujer causó un sufrimiento «inhumano e innecesario» a su víctima al cometer el delito, en base a los indicios en el cuerpo, que permiten diferenciar entre heridas anteriores y posteriores a la muerte.

El representante de la acusación pública ha remarcado que la víctima, con la dosis de diazepam administrada, «no estaba inconsciente» mientras recibía heridas prolongadamente. «Era consciente de lo que estaba sufriendo», ha resaltado el fiscal.

Además, la Fiscalía entiende que la acusada «aprovechó» el momento en el que el hombre estaba dormido tras tomar diazepam para cometer el crimen, y que la víctima no pudo defenderse.

Perito de la defensa

El representante del Ministerio Público ha defendido el rigor de las pruebas practicadas por los forenses del Instituto de Medicina Legal y la Guardia Civil, al tiempo que ha puesto en duda la imparcialidad del perito propuesto por la defensa, que contradijo las versiones policiales.

Para el fiscal, el perito de la defensa «lo que hizo fue coger lo que quería para defender su tesis y lo demás lo desechó». El fiscal también ha asegurado que el experto incurrió en «contradicciones», que vertió «opiniones sin ningún apoyo científico» y que su declaración fue «totalmente parcial y sesgada». Por eso, considera que sus informes «no tienen ningún valor».

Así, el fiscal ha insistido en que las pruebas indican que además de las mordeduras de perro, intervino «un objeto afilado y cortante», «posiblemente un cuchillo», y que los forenses «descartaron que pudiera confundirse con un diente astillado».

Noticias relacionadas

Además, la acusación ha señalado que el perro al que la mujer atribuye el ataque fue encontrado encerrado en el baño, sin ladrar, cuando ya había llegado toda la comisión judicial a la vivienda; y que no tuvieron que sedarlo para poder medirle la dentadura. «¿Es eso un perro agresivo?», se ha preguntado el fiscal.

Igualmente, el representante del Ministerio Público no considera relevante que no se encontraran huellas dactilares en los cuchillos, ya que por el lugar donde fueron encontrados quedaba claro «que esos cuchillos se habían movido», y tampoco tienen huellas de la víctima.

Móvil económico

El fiscal considera posible que detrás del crimen haya un móvil económico, puesto que la mujer era la heredera del testamento del anciano, junto con los perros. Además, ha resaltado el interés mostrado por la acusada en relación a este asunto después de su detención. «Es curioso que una persona encerrada por algo que dice que no ha cometido se preocupe tanto por la herencia», ha apuntado.

La Fiscalía ha señalado que la mujer no posee «ningún otro bien» y que vivía en la casa de la víctima. «Le preocupa, y mucho, poder quedarse con todo esto», ha dicho.

Igualmente, el fiscal ha dicho que la versión aportada por la mujer «no es un comportamiento creíble», y se ha preguntado por qué no llamó al 112. Finalmente, ha considerado que la mujer está en pleno uso de sus facultades psíquicas y ha pedido al jurado que «no se dejen engañar por el teatro que está montando y las mentiras que ha dicho», sino que «atiendan a las pruebas».

La defensa

Por su parte, el abogado defensor ha pedido la absolución de la mujer, insistiendo que es inocente. El letrado ha resaltado que no han querido plantear una calificación alternativa -por ejemplo, plantear un trastorno mental como atenuante para conseguir una condena más baja- porque la acusada «sólo quiere luchar su inocencia».

El letrado ha denunciado la «torpeza preocupante» y «desidia» en la instrucción y ha lamentado que «da igual lo que se demuestre» porque «se la ha condenado desde el principio».

El defensor ha resaltado la baja concentración de diazepam en la sangre de la víctima y considera demostrado que el hombre no estaba sedado, por lo que sería «imposible que no se despertara» al ser atacado por la acusada. «A ver si va a ser la asesina más chapuza de la historia», ha ironizado.

Impunidad de un testigo

Salas también ha cuestionado la versión de los testigos que afirmaron que la acusada les había ofrecido dinero a cambio de asesinar a su marido. Uno de ellos reconoció en el juicio que había quedado con la mujer para venderle cocaína «y no le pasa nada», ha protestado el abogado. «¿Por qué esta impunidad?», se ha preguntado la defensa, que atribuye estos testimonios a una «venganza» por una denuncia interpuesta por la mujer contra uno de ellos.

El abogado también ha acusado a un taxista de «mentir» en su declaración, porque dijo que había llevado a la mujer en su vehículo después de los hechos, cuando ella ya estaba detenida. La defensa pidió que se dedujera testimonio contra este testigo.

En cuanto a los indicios en el cuerpo y en la casa, el abogado ha resaltado que no se encontraron marcas de la acción de un cuchillo en los huesos, por lo que se ha preguntado cómo podría la mujer descuartizar a la víctima «sin dejar rastro en los huesos». Además, ha apuntado que, de ser los hechos como sostiene la Fiscalía, «tendría que haber ADN de sudor» de la mujer en los cuchillos. Igualmente, ha remarcado que la mujer tenía una lesión en el hombro que le impediría perpetrar el ataque.