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La autopsia ha revelado que el fallecimiento de la alumna de La Salle está relacionado con la última comida que ingirió el viernes pasado: un sándwich de helado. El examen forense practicado este lunes por la mañana en Palma determinó que la menor contaba con «múltiples antecedentes de cuadros alérgicos». La niña tenía una salud delicada. Había estado ingresada en varias ocasiones en hospitales por esta causa.

El Grupo de Homicidios de la Policía Nacional investiga el grado de conocimiento que tenía el centro escolar de Palma sobre las alergias alimentarias de la estudiante, que tomaba medicación. La silla en la que se sentaba la pequeña tenía una pegatina que advertía de su alergia a una proteína de la leche, según explicaron este lunes fuentes cercanas a las pesquisas.

Los hechos ocurrieron sobre las dos de la tarde del viernes pasado. La víctima tomó un sándwich de helado sin lactosa, empezó a encontrarse mal y se desplomó. Los profesores dieron aviso a los servicios de emergencias y varias ambulancias se desplazaron hasta el centro escolar en cuestión de minutos. La menor entró en parada cardiorrespiratoria y los médicos del 061 intentaron estabilizar sus constantes durante más de una hora. Al final solo pudieron certificar el fallecimiento.

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La Sociedad Española de Alergología e Inmunología Clínica (SEAIC) ha recordado que «no es lo mismo» intolerancia que alergia a los alimentos, informa Europa Press. «La persona intolerante no puede metabolizar adecuadamente el alimento y presenta síntomas digestivos ante su ingestión, sin participación del sistema inmunológico. La alergia puede producir una reacción anafiláctica que si no se atiende de manera urgente puede producir el fallecimiento», añaden. Así lo explican con motivo del fallecimiento de la menor del colegio de Palma tras ingerir un helado, presuntamente por su alergia a la lactosa.

«En el caso de la intolerancia a la lactosa, la persona experimenta dolor abdominal (cólico u otros) y diarrea tras la toma de leche, pero tolera la ingestión de yogures o quesos curados, mientras que el alérgico a las proteínas de la leche no tolera la toma de ningún producto lácteo y los síntomas no se limitan al aparato digestivo. Diferentes síntomas, diferente gravedad», detallan.

Los alergólogos argumentan que los síntomas de una reacción alérgica aparecen en las dos horas siguientes a la ingestión del alimento.