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Chicago, el estado de Illinois y todos los Estados Unidos siguen con conmoción los avances de la investigación en el caso de Marlen Ochoa, la joven a la que presuntamente Clarisa Figueroa estranguló junto a su hija para extraer de su vientre al bebé que estaba a punto de nacer.

Tras conocer el arresto de las sospechosas y los tímidos avances de la situación clínica del bebé las autoridades han apretado el acelerador y han extendido las pesquisas pertinentes al hospital al que Figueroa ingresó con el bebé y sin síntoma alguno de haber dado a luz.

Mientras tanto, los familiares de la mujer asesinada denuncian que no se les está tratando como la gravedad del caso exige. «No están haciendo su trabajo, no tienen corazón», lamentaban desde el entorno más cercano de Ochoa a medios hispanohablantes norteamericanos.

«La policía de Chicago no la encontró, fuimos nosotros», llegó a declarar ante los medios Yovany López, el roto esposo de Marlén y padre de la criatura.

En concreto, según publica la CNN, los investigadores hacen indagaciones en un hospital, el Centro Médico Advocate Christ situado en las cercanías de Oak Lawn. Quieren saber, en primer lugar, quién atendió a Figueroa, y también si se siguió el protocolo establecido cuando existen sospechas de casos de abuso infantil o negligencia.

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Según prevé la ley estatal, los médicos y todo el personal sanitario están obligados a dar la voz de alarma en caso de detectar signos de que pueden estar produciéndose los mencionados supuestos, pero sin embargo nadie en el hospital llamó a los servicios sociales ni de atención a la infancia hasta un día después de que fuera hallado el coche de la joven embarazada desaparecida.

Las autoridades de Salud Pública de Illinois han abierto una investigación al respecto, según confirmó una portavoz, que sin embargo no añadió más detalles al tratarse de una investigación en curso, y la Oficina del Sheriff del Condado de Cook ya trabaja en esta línea.

Mientras tanto, un portavoz del centro hospitalario se negó a realizar declaraciones, por respeto a la privacidad de los pacientes y al cumplimiento de las leyes federales y estatales, sobre un caso que ha sorprendido a todo un país.

Cabe destacar que el marido de Marlen Ochoa denunció su desaparición el 24 de abril, y no fue hasta casi dos semanas después cuando la policía conectó este hecho con Figueroa, al informar un amigo de la víctima que ambas mujeres se habían puesto en contacto a través de Facebook.

Los investigadores apuntan a que Ochoa fue al domicilio de Figueroa engañada. Una vez allí la mujer y su hija la distrajeron con algún pretexto y la estrangularon. Una vez muerta abrieron su vientre con un cuchillo de carnicero y extrajeron al bebé, que no respiraba. Llamaron a una ambulancia como si hubieran dado a luz casi con toda normalidad, y se deshicieron del cuerpo de Ochoa envuelto en plásticos en un cubo de basura de la casa.

Posteriormente, casi tres semanas después de los hechos, la policía encontró restos humanos en ese cubo. Un mes después el bebé sigue hospitalizado en cuidados intensivos y su familia está decidida a aclarar si una negligencia en el hospital impidió que se supiera la verdad antes.