Espacio habilitado por una persona sin hogar con sus pertenencias, en una construcción abandonada. | D. Espinosa

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El perfil de la persona sin hogar en Mallorca es un hombre español de 40 a 59 años de edad y con más de 10 años de residencia en la Isla. Ésta es una de las conclusiones del trabajo de fin de master de Alfonso López, titulado Aproximación a una diagnosis del sinhogarismo en Mallorca, recientemente distinguido con los Premis a la Transformació Social i el Desenvolupament Sostenible, otorgados por la UIB.

Los censos de personas sin hogar realizados por el Institut Mallorquí d’Afers Socials en 2015 y 2017 reflejan un considerable aumento del 34 %, pasando de 156 a 209. Según Alfonso López, «este aumento en apenas dos años puede ser fruto de múltiples problemáticas, entre ellas la dificultad cada vez mayor del acceso y del mantenimiento de la vivienda. En el censo de 2017, 170 eran hombres y 33 eran mujeres. A pesar de estar menos representadas en el ‘singoharismo’, la presencia de mujeres ha crecido un 65 %. La edad media también ha aumentado, ya que ha pasado de 45,5 años en 2015 a 49,3 años en 2017. La franja de edad mayoritaria es la de 40 a 59 años, con un 64 %. Por tanto, nos encontramos ante un perfil más concreto de difícil inclusión: mayor de 45 años y con poco acceso a prestaciones sociales».

Si atendemos las nacionalidades, las personas sin hogar que experimentaron un mayor incremento, en contra de lo que se pueda creer, fueron las españolas, con un total de 84. A éstas les siguieron las nacionalidades europeas, con 40, mientras que las latinoamericanas o africanas no tuvieron ningún cambio o fue mínimo. De las 209 personas que vivían en la calle en 2017, 188 eran de Palma. Asimismo, 117 de las personas censadas estaban solas, 64 convivían en grupos de un máximo de 4 individuos y 28 en grupos de 5 o más. 78 manifestaron que mantienen alguna relación con su familia. 51 fueron localizados en una calle o una plaza, mientras que 48 estaban en barracas o campamentos.

La noche en la calle puede pasarse en casas o edificios abandonados, barracas o campamentos, cajeros automáticos, parques y contadores de luz.

Por estado civil, 65 estaban solteros, 26 separados, 20 divorciados, 18 en pareja, 9 casados y 5 viudos. Por nivel de estudios, 69 tenían estudios primarios y 13 habían finalizado la universidad o estudios equivalentes.

Una cuestión importante es la del motivo de verse en la calle. 79 señalaron que era por la falta de trabajo, 47 por falta de dinero, 13 por no disponer de documentación reglada, 29 por rupturas afectivas, 19 culparon al alcohol y 14 a las drogas.