Emerson Mendoza habla con su abogado, Alberto García Carpallo, en el juicio. | A. Sepúlveda

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Caso cerrado. El Tribunal Supremo reitera que el crimen de Gomila fue una imprudencia y ratifica la condena de dos años y medio de cárcel para Emerson Mendoza. El autor del homicidio degolló a un joven con una botella rota en la Nochebuena de 2015. Un jurado popular lo declaró culpable de un delito de homicidio imprudente y cumplió un año y siete meses de condena.

El Alto Tribunal ha desestimado el recurso del abogado de los familiares de la víctima. El letrado insistía en que el homicida actuó asumiendo que iba a matar a la víctima. La Sala le responde que «no se le ha preguntado al Jurado sobre la concurrencia o no de un dolo homicida eventual», es decir, si Emerson Mendoza actuó sabiendo que mataría al joven.

Emerson Mendoza, colombiano de 37 años, acudió a una discoteca de la calle Joan Miró de Palma con familiares y amigos la Nochebuena del año 2015.

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Un grupo de personas, entre las que estaba la víctima, molestaron a su hijastra. Los vigilantes de seguridad del local expulsaron a los provocadores. Mendoza se encontró a la salida con el joven con el que había discutido antes. Michael Andrés, colombiano de 26 años, intentó romper una botella de cristal contra el suelo.

Mendoza cogió otra botella, consiguió romperla y se le clavó en la carótida. El joven murió poco después a causa del shock hemorrágico. La agresión se registró en un vídeo de un testigo y sirvió como prueba fundamental en el juicio. El tribunal popular que juzgó el crimen se basó en el vídeo para estimar que Emerson Mendoza no tuvo intención de matar a Michael Andrés.

El Tribunal Superior de Justicia de Balears (TSJB) ordenó la repetición de la vista porque el jurado popular no explicó que Mendoza no tuviera intención de matar. El Supremo tumbó la resolución y confirmó que fue involuntario: No quiso matar a Michael Andrés.