La familia de Julio Ramón Cano el pasado miércoles en la finca de Llucmajor, tras hallarse los cuerpos. | Alejandro Sepúlveda

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Cuatro días después del espantoso parricidio de Llucmajor, la Guardia Civil ha concluido que la madre sufrió un arrebato de locura y ha cerrado el caso, a la espera sólo de algunos flecos.

De todas las gestiones realizadas por los agentes de la Policía Judicial, que registró minuciosamente la finca de Son Granada (Llucmajor) e interrogó a familiares y allegados, se determina que la mujer no tenía intención previa de matar a su hija de 18 meses.

El bajo nivel anímico por el que atravesaba Raquel Martín León, de 34 años, unido a los problemas conyugales, fueron los motivos que acabaron por ofuscarla, según han concluido los investigadores.

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A pesar de que policialmente el caso ya está cerrado, quedan por concluir algunos flecos. Uno de ellos es el listado de llamadas que pudo realizar desde su teléfono móvil Raquel Martín en la tarde y noche del martes, cuando desapareció tras una discusión de pareja con su marido.