El juez decretó el ingreso en prisión del conductor del vehículo Francisco Ll. (derecha). | A. Sepúlveda

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El 23 de mayo de 2010, Raúl Mestre, fue atropellado y arrastrado 380 metros por una discusión con tres ocupantes de un Jaguar en el aparcamiento de una discoteca del Passeig Marítim de Palma por unos golpes en el coche.

Los tres hombres están acusados de un intento de homicidio y la Fiscalía pide para ellos penas que suman 24 años de cárcel y una indemnización de 227.000 euros. El juicio arrancará el 13 de septiembre en la Audiencia de Palma.

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La víctima sufrió policontusiones por todo el cuerpo, quemaduras producidas por el asfalto y un traumatismo craneoencefálico severo. El joven permaneció en la UCI durante varios días. Le operaron en cuatro ocasiones y estuvo sedado 22 días. Le realizaron más de 32 injertos de piel y las primeras semanas después del accidente se debatió entre la vida y la muerte. El conductor del Jaguar, Francisco Ll., huyó del coche tras el atropello. Antes de ser detenido, dio positivo en la prueba de alcoholemia y más tarde ingresó en la cárcel. Salió dos meses después.

«No quiero su dinero, lo único que pido es que se pudra en la cárcel», declaró el perjudicado en una entrevista concedida a Ultima Hora.

Uno de los ocupantes del vehículo comentó días después que el atropello fue un accidente. «Nos vimos rodeados por una veintena de jóvenes, que estaban muy nerviosos y empezaron a golpear las puertas y los cristales. No sabíamos qué hacer y Kiko aceleró y trató de huir. No sabíamos que llevábamos a un joven bajo la rueda». La Policía tomó declaración a los amigos del herido y todos coincidieron en que el conductor lo arrolló de forma intencionada.