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La Audiencia de Palma ha condenado a un hombre a 18 años de prisión por dos robos con violencia e intimidación en vivienda habitada con uso de armas y por detención ilegal, por el asalto a dos casas el 16 y el 23 de abril de 2015, el primero de ellos ocurrido en Cala Major y el segundo en La Vileta.

La sección primera del tribunal provincial considera probado que el acusado fue el autor de los hechos, si bien el hombre negó en el juicio celebrado el pasado día 4 ser responsable de unos robos donde el ladrón ocultó su rostro, y explicó que si tenía en su poder objetos de las víctimas fue porque se los compró a un amigo, una versión distinta a la que relató durante la investigación del caso.

Una mujer y un hombre que ayudaron al ladrón a vender varias joyas robadas en esos sucesos admitieron los hechos durante el juicio.

El tribunal considera probado que en la tarde del 16 de abril de 2015 el acusado empujó a una mujer de 67 años al interior de su vivienda cuando ella le sorprendió intentando abrir la puerta de la casa de una vecina. Una vez dentro de su casa, la amenazó con un destornillador y le exigió que le diera oro y dinero o la mataría.

Para evitar ser reconocido, mantuvo puestas unas gafas de sol y se tapó la cabeza con un chal. Tras revolver toda la vivienda, el asaltante se llevó joyas, objetos de plata y el móvil de la víctima, así como un jersey.

Al día siguiente, el acusado y una amiga convencieron a otro conocido para que vendiera parte de las joyas robadas en un establecimiento de compraventa.

El 23 de abril, el acusado entró en otra vivienda, donde fue sorprendido por un joven, hijo de los propietarios, a quien amenazó con un cuchillo y le obligó a entregarle dinero y objetos de valor. Intentó forzar la caja fuerte y dejó al joven fuertemente maniatado a la pata de una cama, tras robarle una tarjeta de crédito y obligarle a darle la clave secreta.

Esa misma noche, el acusado intentó sacar dinero de un cajero con la tarjeta robada pero no lo consiguió porque había sido anulada.

Al día siguiente, de nuevo la amiga y el conocido vendieron parte de las joyas robadas la víspera, en el mismo establecimiento de compraventa.

El tribunal no da «ningún crédito» a la versión ofrecida por el acusado en el juicio y señala en la sentencia que si las cosas hubieran ocurrido como relató, habría admitido tener en su poder los objetos sustraídos «antes de que efectivamente lo fueran».

Los dos coacusados que admitieron haber vendido dos veces varios objetos, detallaron que los recibieron del acusado al día siguiente de los robos en ambos casos.

El tribunal añade que las descripciones físicas realizadas por las dos víctimas son prácticamente idénticas en lo esencial y «se ajustan perfectamente a las características del acusado» y que además cuando fue detenido tenía el móvil robado a la mujer, con una fotografía suya en la que va vestido como el ladrón del segundo asalto y lleva un colgante con una cruz como el descrito por la segunda víctima.

Cuando fue detenido tenía además unas gafas de aviador como las que portaba el ladrón en los dos robos, según describieron las víctimas, y tenía un cuchillo y un destornillador como los usados en los asaltos.

El tribunal asegura que hay «plurales indicios» que apuntan a una única dirección: «la de que fue él y no otra persona la que perpetró los hechos». Añade que su versión de lo sucedido -que compró los objetos robados a un amigo-, ha quedado totalmente contradicha.

La Audiencia de Palma condena al acusado a 18 años de prisión, a pagar una multa de 240 euros y a indemnizar a las víctimas con 10.320 euros por dos delitos de robo con violencia en casa habitada y con uso de armas, otro en grado de tentativa, un delito de detención ilegal, una falta de maltrato, otra de lesiones y otra más de estafa.

Además ha condenado a la mujer que le ayudó a vender los objetos a 15 meses de prisión por receptación y al hombre a 8 meses, al aplicarle la atenuante de toxifrenia.