Agentes de la Policía Científica inspeccionando la vivienda. | Vasil Vasilev

«Estamos consternados, rotos de dolor y debo reconocer que tenemos mucho miedo en el cuerpo porque hay un asesino suelto por el barrio. Tenemos plena confianza en la Policía Nacional y sabemos que lo acabarán deteniendo, pero hasta que llegue el momento no podremos dormir tranquilos». Así de claro se mostraba Joan Miguel, un vecino de la calle Pau Piferrer nada más enterarse de la noticia. «Dicen que ha sido un incendio y que hubo una pelea previa. La gente habla mucho pero ya se dice que cuando el río suena agua lleva», comentaba María Dolores, otra de las residentes de zona.

Ginés y Pedro, también residentes de la barriada de Es Fortí, comentaban que «un poco antes de las siete de la mañana estábamos paseando al perro y cuando hemos pasado por delante de la casa pudimos percibir un gran olor a humo pero en ningún momento vimos humo ni nada que nos llamara la atención».

La anécdota negativa de la jornada la protagonizaron un grupo de madres que se colocaron en primera fila de la calle para ver cómo sacaban el cadáver de Esperanza. Lo hicieron acompañadas de varios niños de corta edad y no dudaron en afirmar: «Queremos ver lo que está pasando. Niños, cuando saquen el cuerpo no os asustéis». La Policía Nacional, con muy buen criterio, marcó un perímetro de seguridad y las invitó a que abandonasen el lugar.

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Los vecinos recuerdan que Esperanza es una mujer trabajadora -empleada de banca- que tiene dos hermanos médicos y que forman parte de una familia mallorquina de toda la vida vinculada al barrio.