Andreu Isern, alcalde de Consell y la teniente de alcalde Divina Pastora. | Juanjo Roig

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«Los únicos que pueden ayudarnos para acabar con las fiestas 'salvajes' e ilegales que se están celebrando en nuestro municipio es la Guardia Civil. Nosotros somos un Ajuntament relativamente pequeño y tenemos nuestras limitaciones. Entendemos el enfado y las molestias del dueño de la finca y de los vecinos afectados, pero tenemos constancia de que la Guardia Civil está detrás del tema. Ahora que tenemos constancia de los hechos la Policía Local tomará todas las acciones necesarias», comenta Andreu Isern, alcalde de Consell.

«La plantilla de nuestra Policía Local está integrada por tres agentes. A partir de las nueve de la noche ya no disponemos de servicio de policía y por consiguiente las limitaciones municipales para vigilar y controlar lo que allí sucede se ven muy mermadas», añade el primer edil.

Bacanales

Por su parte, el propietario del inmueble, José Mario Peñalver, afirma que a raíz de las primeras denuncias interpuestas ante la Guardia Civil la organización de las bacanales de sexo y prostitución están variando. «El primer año lo que hacían era montar escenarios, potentes equipos de sonido, fuegos artificiales etc... Ahora montan las fiestas más tipo chill out , minimalistas y con más índole sexual», añade Peñalver.

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En las redes sociales y en la página web especializada en anuncios de eventos sexuales de ámbito sexual joyclub.de se anuncian las fiestas con diferentes precios. La entrada oscilaba entre los 40 y 50 euros por persona. El precio puede incrementar en el momento que los participantes quieran acceder a las habitaciones de la vivienda para mantener relaciones sexuales.

Aunque las fiestas se presentan para parejas y grupos liberales, si acudes en solitario la organización se encargaba de buscarte 'compañía' especial para que nadie se sienta solo.