Cientos de personas han participado este martes en los cinco minutos de silencio ante el IES Pere Vives i Vich de Igualada donde al igual que en el resto de Catalunya se realizan concentraciones silenciosas en todos los centros escolares por la muerte este lunes de un profesor atacado por un alumno de 13 años, un suceso inédito hasta ahora en España. | SUSANNA S

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El profesor de Educación Física David Jurado consiguió este lunes calmar y desarmar al alumno que había agredido mortalmente a otro docente y herido a cuatro personas más en el instituto Joan Fuster, de Barcelona, «hablando, sólo hablando», según ha rememorado este martes en declaraciones a los periodistas.

«Mi objetivo era que ningún alumno saliera herido», ha indicado ese martes el profesor, que ha alabado la «entereza» de los escolares del instituto, que le explicaron mientras subía a la planta en la que se encontraba el agresor lo que había sucedido.

Jurado consiguió conectar con el niño de trece años «hablando, solo hablando, porque fuera del brote (psicótico) es un alumno fantástico», ha indicado.

Una situación tan trágica como la que sucedió este lunes en el Joan Fuster «no se puede prevenir», ha opinado el docente, que ha considerado que las soluciones a este tipo de agresiones en las aulas no se deben buscar «con más normas, sino con una sociedad más humana. Más humanidad y menos normas», ha pedido.

El joven agresor no había dado ningún síntoma, ha indicado el profesor de Educación Física, que tenía en su clase al niño.

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«A veces, los adolescentes acumulan tensiones y, si se junta con un brote, se da la tormenta perfecta, se junta todo», ha argumentado.

David Jurado se encontraba en el patio preparando una de sus clases cuando vio que comenzaban a llegar alumnos desorientados y nerviosos y sonó la alarma del instituto.

Entonces se dirigió corriendo al interior del centro y, en el primer piso, vio sangre y escenas de pánico en el pasillo, con niños gritando, cuando vio al agresor con un cuchillo en la mano y lo reconoció por su chaqueta.

Volvió al gimnasio y cogió un palo, para subir de nuevo al primer piso, donde algunos alumnos le orientaron hacia dónde había ido el joven.

Lo encontró en un aula con un cuchillo, una ballesta y una mochila y manipulando una botella para hacer, supuestamente, un cóctel molotov.

«Solo hablando» consiguió Jurado calmar al niño, que sigue ingresado en el Hospital de Sant Joan de Déu.