Imagen de los impactos de posta en el vehículo policial.

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La Fiscalía reclama catorce años y medio de cárcel para un cazador de Canyamel por disparar contra un coche de la Guardia Civil. Los agentes descubrieron además en la vivienda del acusado un auténtico arsenal con veinte armas de fuego, entre escopetas, pistolas y revólveres y 4.500 cartuchos listos para su uso.

Los hechos que relata el escrito de acusación sucedieron el 15 de junio de 2009. De madrugada el acusado iba en su vehículo. La Guardia Civil de Santa Margalida le dio el alto tras descubrir que llevaba placas de matrícula alemanas que no coincidían con el coche. Se dio a la fuga. Fue encontrado tres cuartos de hora después por otra patrulla, en este caso de Artà. Volvió a intentar escapar y se metió con el coche por el camí de Cal Falera en Sant Llorenç. Allí metió el coche en un trigal, cogió un revólver y una escopeta de cañones recortados y se escondió. Esperó a que la patrulla pasara cerca de él y abrió fuego. Hizo dos disparos con postas contra la patrulla, recargó el arma y volvió al coche. Sin embargo, se quedó atascado en otro campo y trató de huir a pie. Fue arrestado minutos después. Tras estos hechos, la Guardia Civil fue a su casa. Encontraron armas de todo tipo, la mayoría de ellas sin licencia y muchas con el número de serie cambiado.