Barceló, a la salida de los juzgados de Inca el pasado 12 de febrero. | Alejandro Sepúlveda

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El Obispado de Mallorca emitió, a primera hora de ayer, un comunicado oficial en el que anunciaba la resolución de la sentencia dictada por el Tribunal Eclesiástico de Mallorca en referencia al expediente abierto contra el expárroco de Can Picafor, Pere Barceló Rigo, acusado de pederastia. En la misma, el alto tribunal condena al sacerdote y lo expulsa del estado clerical. Es decir, le prohíbe totalmente el ejercicio del sacerdocio.

Dicha sentencia llega dos años después, justo el Viernes de Pasión, que fue el día en que Barceló fue llamado al Palau Episcopal por el monseñor Jesús Murgui y se le comunicó su cese temporal como rector de Can Picafort.

Según el ordenamiento jurídico vigente y tras el proceso penal oportuno, dicho tribunal considera culpable a Barceló de la comisión de delitos contra el sexto mandamiento del Decálogo con menores. «Siendo gravísimos los delitos cometidos, se le impone la pena máxima de expulsión del estado clerical, prohibiéndole totalmente el ejercicio de su ministerio sacerdotal. Las actas del proceso serán enviadas a Roma para la ratificación de la sentencia emitida en Primera Instancia. Todo esto sin perjuicio del derecho a apelar al Supremo Tribunal de la Congregación para la Doctrina de la Fe». En Palma, los miembros del tribunal que han tomado la decisión han sido el canonge de la Seu Tomeu Vaquer, el sacerdote Gabriel Seguí, todos ellos bajo la presidencia del vicario general de Menorca, Gerard Villalonga. El fiscal del caso fue Nadal Bernat, asesor jurídico del Obispado de Mallorca.

El pasado mes de febrero, Pere Barceló manifestó tras declarar ante el juez: «Soy inocente y todo se aclarará». El sacerdote se enfrentaba a una denuncia interpuesta por una joven de unos 24 años de edad que le acusa de haber abusado sexualmente en repetidas ocasiones de ella. La presunta agresión se perpetró cuando la víctima era menor de edad. El abogado de la víctima, Carles Nadal, afirmó: «Los hechos son tan graves que hasta la Iglesia lo ha expulsado».