Incendio en el salón parroquial de Can Pastilla. | Alejandro Sepúlveda

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A perro flaco, todo son pulgas. Si la crisis no era suficiente para martirizar a muchas familias isleñas, ayer un incendio destruyó un local parroquial de Can Pastilla donde se almacenaba ropa para vender en un mercadillo en favor de los más necesitados. Cáritas calificó los daños de «muy importantes», pero destacó que los alimentos estaban en otra dependencia y se pudieron salvar.

El fuego comenzó pasadas las once y media de la noche, en los bajos de un edificio ubicado en el número 4 de la calle Padua, junto a la parroquia de San Antonio de la Playa. Los vecinos advirtieron que salía humo del local parroquial y llamaron a los bomberos.

Cuando los primeros efectivos de emergencias llegaron, la situación ya estaba descontrolada. El fuego se había propagado rápidamente por los bajos y la humareda salía a la calle y afectaba a los pisos superiores. Así pues, entre policías y bomberos evacuaron a una treintena de vecinos, que tuvieron que permanecer en la calle varias horas, hasta que el siniestro quedó sofocado.

Para este fin de semana Cáritas había organizado un mercadillo para vender ropa usada y obtener dinero para ayudar a los desfavorecidos. Por este motivo, en el interior del local se había acumulado una gran cantidad de abrigos, pantalones, vestidos y jerseys, que fueron pasto de las llamas.

Causas

Los equipos de emergencia permanecieron en Can Pastilla hasta las dos de la madrugada y ayer por la mañana los técnicos municipales y la Policía Científica regresó, para investigar las causas.

De momento, todo indica que el origen del fuego fue accidental. Alde Calvo, coordinadora de Cáritas, se mostró muy afectada por lo ocurrido, aunque declaró ayer que el mercadillo se mantendrá según estaba previsto, con ropa de otros almacenes.

La despensa de los bajos, donde Cáritas guarda los alimentos para los pobres, se salvó del fuego, aunque el congelador quedó inservible. «Cada semana, los miércoles, damos comida y ropa a cuarenta familias necesitadas. La situación ya era desesperada de por sí y ahora nos enfrentamos a esto», se lamentó ayer la coordinadora de Cáritas.

Pese a los cuantiosos daños materiales, los técnicos municipales no han detectado indicios de que la estructura de la finca se haya visto afectada.