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A media tarde de ayer, el regidor de Seguretat Ciutadana, Guillem Navarro, acompañado por mandos de la Policía Local y del Cuerpo Nacional de Policía convocaron una reunión de urgencia a la que asistieron representantes de las partes implicadas. Dirigentes de las asociaciones de nigerianos y de la comunidad gitana se sentaron en la misma mesa con la finalidad de tranquilizar la situación y poner medidas para evitar males mayores.

En un primer lugar se barajó la posibilidad de instaurar un toque de queda a partir de las 00.00 horas, pero finalmente esta propuesta se descartó.

El regidor y los mandos policiales trataron de facilitar todo tipo de detalles en torno a la investigación abierta sobre la muerte del joven Efosa Okosu. La investigación la está realizando el Grupo de Homicidios del Cuerpo Nacional de Policía y todo apunta a que se trató de un trágico accidente y no de un homicidio.

Desde Cort se les pidió a todos los asistentes que hicieran un esfuerzo para tratar de calmar los ánimos entre los dos colectivos enfrentados.

Del mismo modo, la policía se comprometió a que cualquier novedad en torno a la investigación les será facilitada.
Una vez finalizada la reunión, todos los asistentes realizaron un paseo por las calles de Son Gotleu con la finalidad de transmitir un mensaje pacificador de unión y de tranquilidad.

En primer lugar se dirigieron a un grupo de un centenar de nigerianos donde se les explicó la necesidad imperial de respetar la investigación de los policías y acatar el resultado. Acto seguido, la comitiva entabló diálogo con varios grupos de gitanos.
«La mediación de Cort es loable y digna de mención, pero la realidad que vive la barriada no se arregla con buenas palabras. Tenemos un grave problema y hay que coger el toro por los cuernos», afirmaba un representante vecinal.
El barrio de Son Gotleu permaneció tomado literalmente por la policía. En cada esquina había numerosos agentes. Furgones de la UIP (Unidad de Intervención Policial), UPR (Unidad de Prevención y Reacción) de la Policía Nacional y decenas de agentes de la Policía Local, custodiaron a cal y canto la seguridad de la barriada más castigada por la marginación, la droga, el paro y la delincuencia.

Estallido de violencia

La muerte de un joven nigeriano tras caer desde un quinto piso provocó ayer un estallido de violencia sin precedentes en Son Gotleu. La policía cerró el tráfico casi toda la barriada durante horas debido a los graves disturbios y se registraron cargas policiales, numerosos destrozos en vehículos, comercios y mobiliario urbano, así como cinco detenciones.

Los incidentes comenzaron a partir de las 00.40 horas, después de que un joven nigeriano de 28 años, identificado como Efosa Okosun, cayera desde un quinto piso en el número 58 de la calle Tomás Rullán. El Grupo de Homicidios del Cuerpo Nacional de Policía se hizo cargo de la investigación y, de acuerdo con las primeras pesquisas, el varón cayó de forma accidental cuando se descolgaba desde la azotea al piso inferior. Los agentes desconocen los motivos por los cuales Efosa, que carecía de antecedentes y vivía en una finca que está a pocos metros de distancia, se descolgó desde la azotea y descartan la implicación de otras personas en la caída.


Sin embargo, familiares, amigos y conocidos de Efosa mantenían la versión de que el joven había sido perseguido por tres individuos de etnia gitana y al escapar de ellos se subió a la azotea y allí fue empujado al vacío. Esta versión que corría en boca del grupo de nigerianos implicados en los incidentes fue totalmente descartada por la policía y fue el desencadenante de los altercados. Los agentes tuvieron constancia de que Efosa había discutido con otras personas, pero esa pelea fue por la tarde y por tanto no tenía relación con la caída registrada horas después. A partir de la muerte, un grupo de nigerianos empezó a tomarse la justicia por su mano y desde las dos de la madrugada se empezaron a enfrentar a los policías al considerar que los agentes debían ir a por los causantes de la muerte de Efosa. Los alborotadores empezaron a romper lunas de vehículos, tirar motos al suelo, romper papeleras, señales, quemar contenedores y coches, causar daños en comercios y destrozar marquesinas. El foco de los disturbios estuvo en la plaza Fra Joan Alzina, a pocos metros de donde se produjo la caída de Efosa, aunque se fueron propagando por distintos puntos de la barriada.

A medida que aumentaban los altercados los agentes iban incrementando su presencia en la barriada. Durante la madrugada se produjeron tres detenciones. Ayer por la mañana, a partir de las 10.00 horas, un numeroso grupo de miembros de la comunidad nigeriana se concentró de nuevo en la plaza para pedir «justicia» por la muerte de Efosa.

Hasta las 13.00 horas aproximadamente hubo diversas cargas policiales ya que algunos nigerianos trataron de enfrentarse a los policías. Finalmente se produjeron dos detenciones más. Durante las cargas policiales, varios implicados lanzaron a los policías ladrillos, botellas, piedras de gran tamaño y baldosas, tanto desde la vía pública como desde algún que otro balcón.
Centenares de vecinos de Son Gotleu, entre ellos muchos nigerianos ajenos a los hechos, presenciaron a cubierto estos incidentes, atónitos ante lo que estaban viendo. A partir de las 13.00 horas la situación bajó en intensidad, pero seguía reinando una gran calma tensa.