El altercado se produjo cuando los agentes intentaron acceder a la mezquita y se les negó el paso. | Vasil Vasilev

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El fiscal respalda la actuación de los agentes de la Policía Local que se vieron inmersos en un altercado al intentar entrar en la mezquita de Palma cuando perseguían a dos jóvenes que se habían dado a la fuga. El fiscal pide el sobreseimiento provisional de la causa para los cuatro policías implicados y, en cambio, acusa a tres de los fieles que se enfrentaron con ellos y pide para cada uno de ellos una pena de un año y seis meses de prisión, así como diversas multas económicas. Los acusados son Juan Peralta, español convertido al Islam y llamado ahora Abdulá; Francisco Javier Jiménez, también convertido al Islam y de nombre actual Uzman, ambos responsables de la mezquita; así como un tercer individuo, un marroquí llamado Driss Jiyari.

El altercado provocó una gran polémica entre la comunidad musulmana, el Ajuntament de Palma y la Policía Local. Ahora, la Fiscalía da la razón a los policías y acusa a los líderes árabes de Palma.

Los hechos ocurrieron hace ahora dos años, concretamente a las 22.40 horas del 14 de julio de 2009. Según el escrito del fiscal, los agentes estaban en la calle Lluís Martí e iniciaron una persecución de dos individuos que circulaban en un ciclomotor, a los que se había dado el alto para identificarlos, pero éstos huyeron. Después los dos jóvenes se introdujeron en la mezquita de la calle Joan Mestre. Cuando los policías intentaron entrar se les negó el paso. El escrito del fiscal afirma que Juan Peralta les dijo: «aquí no vais a entrar, esto es un lugar privado, no vais entrar de ninguna manera porque aquí no entra ni la policía». Entonces se formó una barrera humana de unas 30 personas que impedía el acceso y empujaba a los agentes hacia atrás.

Al proceder a la detención de Peralta y Jiménez, los mismos se resistieron a la acción policial, causando lesiones leves a algunos de los agentes. También fue detenido en la trifulca el marroquí Driss Jiyari. Según el fiscal, los agentes, a consecuencia de la oposición de los fieles, «emplearon la fuerza mínima exigible e imprescindible».