Agentes de la Benemérita, con trajes blancos, registraron toda la casa en busca de indicios sobre lo ocurrido en el chalet. | Michels / Vasil Vasilev

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Bartolomé V.C., vecino de Calvià de 86 años de edad, mató ayer de un tiro a su esposa María Jesús R. G., de 74, disparó después contra el perro y finalmente se quitó la vida con el mismo arma.

A las doce del mediodía, aproximadamente, una sobrina de la pareja acudió al chalet del número 9 de la calle Chinchilla de Calvià, muy cerca del ayuntamiento y a pocos metros del conocido restaurante Ca na Cucó.

Hallazgo

La mujer entró en la casa y se encontró con una panorama dantesco: Bartolomé yacía muerto sobre uno de los sofás, con una pistola en la mano; su mujer, también sin vida, ocupaba el otro sofá y junto a ellos estaba el perro, igualmente inerte. La Policía Local de Calvià fue la primera en llegar a la vivienda, que quedó precintada hasta la llegada de la Policía Judicial de la Guardia Civil. Los agentes de Homicidios y la Policía Científica, con monos de trabajo blancos, llevaron a cabo una exhaustiva investigación en el chalet, que se prolongó hasta bien avanzada la tarde.

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En un principio se barajó la hipótesis de que la pareja hubiera pactado un suicidio doble, pero después se recabaron ciertos indicios que hicieron pensar en un nuevo caso de violencia de género. Los vecinos habían sido testigos de violentas discusiones de Bartolomé y María Jesús y otras pruebas apuntaron a que la señora pudo intentar ofrecer resistencia antes de morir.

Los investigadores creen que la secuencia de los hechos fue la siguiente: sobre las once de la mañana -cuando un vecino escuchó tres detonaciones- Bartolomé disparó a su mujer con un arma corta, en concreto una pistola de nueve milímetros bastante antigua. Todo transcurrió en el salón de la casa. Acto seguido, disparó contra la mascota de la casa, un perro de pequeño tamaño, y finalmente se sentó en el sofá, muy cerca de los dos cadáveres, y se quitó la vida pegándose un tiro en la cabeza.

Cuando los agentes entraron en la casa el presunto homicida tenía la pistola en una de sus manos. La mujer estaba cubierta de sangre, y la Benemérita piensa que fue disparada a corta distancia. Bartolomé no tenía licencia de armas, ni siquiera de caza, y ahora se está investigando de dónde sacó la pistola.

El presunto asesino no había sido denunciado nunca por malos tratos, según informaron en fuentes de la Comandancia de la Guardia Civil. A media tarde de ayer, cuando se desechó la posibilidad de un suicidio pactado, la Delegación del Gobierno informó al Observatorio de Violencia de Género de que se trataba de un nuevo caso en Mallorca.