Los dos condenados, en el banquillo, durante el juicio celebrado en la Audiencia Provincial de Palma. | Víctor Malagón

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Termina el recorrido judicial de uno de los casos de violencia sexuales que ha acarreado condenas más altas en Mallorca con la entrada de sus protagonistas en prisión. El Tribunal Supremo ha rechazado el recurso presentado por la defensa de un matrimonio de Llucmajor condenado a un total de 52 años de prisión por abusar de sus tres hijos cuando éstos tenían 6, 11 y 12 años de edad. Las agresiones se produjeron de forma habitual en la vivienda familiar a lo largo de cuatro años. La lista de delitos de los que ambos fueron condenados por la Sección Segunda de la Audiencia Provincial suma violencia familiar, abusos sexuales de todo tipo, colaboración en los mismos y exhibicionismo.
Orden de prisión
Los dos condenados, Antonio y Pedrona ingresaron ayer en prisión después de ser detenidos por la Guardia Civil por orden de la Audiencia Provincial, una vez que se recibió el auto del Supremo que rechaza admitir a trámite el recurso. De esta forma la sentencia ha pasado a ser firme.
El Alto Tribunal rechaza todos los argumentos de la defensa que esgrimía que no existían motivos suficiente para condenar a ambos y que se habían rechazado pruebas propuestas por ellos. Respecto al primer motivo, el Supremo recuerda que además de la declaración de dos de los menores, que mantuvieron siempre su versión, existen informes periciales que avalan su versión y el testimonio de su abuelo. «El conjunto de las pruebas practicadas se ajusta a los parámetros de la lógica y las máximas de experiencia exigibles para alcanzar una condena». Respeto a las pruebas que fueron rechazadas, el Supremo indica que éstas no fueron reclamadas en el momento en que debían serlo y que el abogado defensor no formuló protestas y que tampoco pidió la suspensión del juicio cuando no acudió un testigo que él mismo se había comprometido a aportar.
Los hechos ocurridos en la vivienda de Llucmajor a lo largo de cuatro años han supuesto una condena de 21 años de prisión para el padre. Éste violó varias veces a su hijo mayor, de 12 años y realizó tocamientos en reiteradas ocasiones a su hija de 11. Además obligaba a los menores a contemplarle mientras mantenía relaciones con su mujer, «para que aprendieran» y las instaba a que ellos mismos realizaran prácticas sexuales. La condena para Pedrona, la madre es de 31 años. Ella suma los mismos delitos que el padre, dado que sujetaba a su hijo mayor cuando éste le violaba, por lo que también es autora de ese delito. Sin embargo añade otros abusos sexuales ya que forzaba al hijo mayor a que se acostara con ella.