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La Policía Judicial de la Guardia Civil está investigando si la muerte del aparcacoches ahogado en Can Pere Antoni no fue accidental. La autopsia no ha podido descartar que hubiera mano criminal y ahora los agentes tratan de reconstruir las últimas horas del marroquí, que llevaba unos tres días en el agua.

El hombre ya está plenamente identificado y se sabe que se ganaba la vida trabajando como 'gorrilla' en las inmediaciones del edificio de Gesa.
La Benemérita ha solicitado una segunda reunión con el forense que llevó a cabo la autopsia para aclarar algunos puntos. De momento, no hay indicios firmes para pensar que fue asesinado, pero tampoco se puede descartar esta hipótesis, de ahí que la Guardia Civil haya optado por reactivar el caso. Los funcionarios tratan de localizar a algún testigo que pueda explicar qué le ocurrió al aparcacoches el día que murió ahogado.

La víctima presentaba un fuerte golpe en la cabeza, aunque los investigadores creen que es relativamente normal por el tiempo que pasó en el agua. De hecho, todo apunta a que esa herida se la provocó al golpearse contra las rocas.