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Dos semanas después del incendio intencionado en la Audiencia Provincial de Palma, el TSJB ha ofrecido ya una cifra provisional del número de documentos afectados por las llamas. En total, 212 expedientes fueron dañados. De ellos, 46 resultaron totalmente quemados, mientras que el resto se ha visto parcialmente afectado por las llamas.

Desde que se produjo el incendio, el pasado 9 de febrero, los funcionarios de la Sección Primera comenzaron a ordenar y contar de nuevo todos los expedientes afectados, que fueron remitidos a una sala de vistas de la Sección Tercera. Desde ese día, los funcionarios trabajan cada día en los expedientes utilizando guantes en una labor casi de arqueología, aún envueltos en el olor a quemado de los expedientes.

Los intrusos lanzaron dos botellas con líquido inflamable. Una de ellas provocó un incendio en el despacho del fiscal, aunque no se extendió por el resto de dependencias. La que más daño causó fue la que prendió en la sala de apelaciones, y son este tipo de documentos los que se llevaron la peor parte: en total, 150 rollos de apelación de autos, 24 rollos de apelación de sentencias en procedimiento abreviado y 21 rollos de apelación de juicios de faltas.

Los cálculos son provisionales y, según indicó el TSJB en una nota de prensa, deberán ser cotejados con cada uno de los diversos juzgados en los que podrían ir apareciendo alguna de estas causas, que actualmente se dan como inexistentes tras el incendio.

Precisamente, hace varios días que las causas de su sección que se vieron levemente afectadas por las llamas están siendo repartidas en los juzgados de Vía Alemania. Allí, los funcionarios se sorprenden al recibir documentos con los bordes chamuscados y aún húmedos por el agua arrojada por los bomberos. Algunos de ellos se encuentran en un estado lamentable y con olor a quemado.

Mientras, el Cuerpo Nacional de Policía continúa con las labores de investigación para intentar averiguar la autoría de los hechos. Los desconocidos utilizaron dos botellas de alcohol. Tras romper dos persianas de la calle Costa de Can Santacília, las arrojaron al interior, les prendieron fuego y huyeron.