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El fiscal pide 23 años de prisión para Lucía Iglesias, la joven de 21 años de edad acusada de asesinar a su padre, al que presuntamente asestó 35 puñaladas tras una discusión en su domicilio situado en el barrio de La Soledat de Palma. Los hechos tuvieron lugar el 17 de marzo de 2003 sobre las 14.00 horas, momento en que la acusada llegó a la casa en la que se encontraba su padre, que desde hacía dos años padecía una esquizofrenia paranoide. Según el fiscal, la joven se dirigió a su dormitorio y vio a sus dos padres discutiendo. Entonces, con un cuchillo de cocina y «con intención de quitarle la vida y a sabiendas de que el mismo no podía defenderse dada la medicación que tomaba (...) se abalanzó sobre él, asestándole 12 puñaladas en la zona abdominal que afectaron a la arteria ilíaca derecha». El hombre cayó sobre la cama, donde la joven le habría seguido apuñalando hasta en 23 ocasiones más, provocándole heridas que afectaron al riñón izquierdo, asas intestinales y epiplón. El hombre falleció desangrado.

Sin embargo, la versión de la acusada y de la defensa, representada por el letrado Carlos Portalo, es muy diferente. Según afirma Lucía Iglesias, el padre no tomaba la medicación prescrita para la esquizofrenia que padecía, lo cual se traducía en una actitud agresiva que le llevaba a maltratar a todas las personas con las que convivía.

Ese día, el padre les estaba esperando tras una puerta con el cuchillo en la mano. Al parecer, entre los padres comenzó una discusión, provocada porque la víctima quería las llaves de un coche que su mujer no quiso entregarle. Tras un forcejeo, el hombre le asestó una puñalada en la mano a su mujer. La acusada se abalanzó entonces sobre él y logró arrebatarle el cuchillo, que utilizó en legítima defensa para defenderse de la agresión.