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Ayer quedó visto para sentencia el juicio contra el hombre que disparó a su ex jefe en el polígono de Can Valero. La fiscal Amparo González, que pide doce años de prisión para el acusado, asegura que su intención cuando disparó contra la víctima era la de causarle la muerte. «Actuó de una forma fría, no en un momento de obcecación». La fiscal señaló que el día de los hechos el acusado se dedicó a perseguir a la víctima, hasta que logró sorprenderle cuando aparcaba el coche y «le disparó».

El abogado de la acusación particular, Ricardo Mesquida, que pide 18 años de prisión, también hizo hincapié en la frialdad con la que actuó el acusado y recordó que llevaba más de cuatro meses amenazando a su cliente, aunque ninguna denuncia que presentó prosperó. Por su parte, el abogado defensor, Carlos Portalo, sostiene que se trató de un homicidio frustrado y no de un intento de asesinato.