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Un policía local de Inca, llamado Miguel A.C., ha sido condenado a un año de prisión por darle una paliza a un vecino de la localidad, a quien le fracturó la mandíbula. La víctima, quien también fue juzgada por agresión y resistencia a la autoridad, ha sido absuelto al entender que la reacción que tuvo tras la agresión, al amenazar a los agentes con un cuchillo, era consecuencia de un trastorno mental transitorio.

El policía local tendrá ahora que indemnizar al joven de Inca con 400 mil pesetas por las lesiones y las secuelas que sufrió tras la paliza. La condena al policía local, que no supondrá su ingreso en prisión, pero sí su suspensión como agente de la autoridad durante un periodo de un año, la ha decidido el magistrado Antoni Rotger, del Juzgado de lo Penal número 1 de Palma.

La sentencia explica que el joven agredido tenía antecedentes penales y antes de los hechos había mantenido disputas con el agente condenado por sus intervenciones como policía local.