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Siempre es lo mismo: solo cuando pasa algo así grave como en Valencia se presentan los especialistas para analizar los motivos y detectan que algunos materiales usados no están calificados para construcciones donde vive un montón de gente. Pero demasiado tarde y uno se pregunta por qué no antes. La respuesta es muy fácil: la construcción se ha adaptado a la impaciencia y la superficialidad de la nuestra época, junto con la negligencia de calidad y seguridad.

Dinero rápido en un tiempo muy corto, precios astronómicos para una calidad discrepante y eso en un tiempo de (presuntamente) alta tecnología. Y no hablamos de la ligereza en la obra. Así también la conciencia de la responsabilidad se queda en la estacada.

El resultado: ninguno ha comprendido nada de los infiernos del pasado. Posiblemente, las normas de la Comunidad Europea no dicen bastante claro qué significa «protección de incendios en la construcción» y por eso todavía hay bastante escapatoria para manejar medidas obligadas.

Las clasificaciones «retardador de combustión», «de difícil inflamación» o «ignífugo» en la escala desde F30 hasta F90 normalmente dicen muy claro qué materiales serían prudentes para garantizar la estabilidad y la seguridad de un edificio y por lo tanto para sus habitantes, pero evidentemente todavía ofrecen demasiado margen de tolerancia para usar materiales inadecuados que se inflaman como una yesca. Así lo hemos visto en la fachada del dicho edificio en Valencia.

Sobre todo algunos materiales aislantes en general, tales sustancias antiacústicos, termoaislantes y piezas prefabricadas para el exterior tienen una importancia especial porque la mayoría de ellos consisten de substancias fácilmente inflamable o pueden generar un fuego sin llama. Pero no solo es el fuego. También peligroso es el «desprendimiento de humo» y «un escurrimiento encendido» y correspondiente a estos también hay categorías diferentes: no solo contra un desprendimiento de humo mínimo, sino también para un desprendimiento de humo ilimitado.

Para todo esto hay medidas y tablas para los planificadores y certificados para constructores y participantes de la obra como una directiva durante el proceso de la construcción.

En estos no solamente es explicado el hábito de conducta del material en caso de un incendio sino también la resistencia de lo mismo. Por eso y antes de la elaboración en la obra la calidad ha de controlar por los cualidades siguientes:

• R = Resistencia

• E = estanquidad entre cuartos

• I = Aislante térmico

• 30/60/90/120 … = duración de la resistencia contra fuego en minutos.

¿Pero quién sigue estas normas y dónde hay el control durante la obra y junto con el fin de obra? Según mi opinión, la «protección de incendios en la construcción» no es suficiente como tampoco la seguridad de una construcción en general como lo podemos leer cada día en la prensa, Mallorca no excluida.

Para edificios y casas privadas ha de tener la misma validez como para hoteles y inmuebles públicos, igual si será a construir o ampliar el interior de un proyecto donde trabaja o vive una concentración de gente o para una urbanización con viviendas unifamiliares donde, en caso de un incendio, puede formarse una reacción en cadena.

Entre otros, el mercado ofrece bastantes remedios para proteger, por ejemplo, tejidos, maderas y otros materiales de la construcción y del interiorismo para prevenir un infierno mortal como el que hemos presenciado de Valencia. Pero nos atañe a todos nosotros trasladar estas posibilidades a la práctica.