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Si ello ocurre, será a medio plazo. No voy a hablar de la amnistía. La gente está harta. Pero sí conviene hablar del uso del Dictador de todas las instituciones públicas para conseguir su investidura. De cómo ha construido un relato dándole su habitual formato de progreso y democracia, cuando es un ejercicio de cinismo extremo, que esconde la muerte de nuestra democracia. Estamos en una dictadura de un tirano, que divide a España y que enfrenta de nuevo a las dos Españas. Cualquier decisión de esta trascendencia debe consensuarse con el principal partido de la oposición, que además le ganó en número de votos. Su Comité Federal producía sonrojo aplaudiendo de pie la exposición del autócrata. Lógico si pensamos que no defienden el interés de los ciudadanos, sólo la defensa de su estatus. La mayoría vive desde hace décadas del erario público. La mayoría los eligieron sus comunidades. Ello duele al ver que no defienden nuestro interés sino el de su partido. Armengol utiliza la presidencia del Parlamento para favorecer a su partido. Los vascos y catalanes defienden los intereses de su tierra. Ojalá alguien hiciera lo mismo con Balears.

La humillación de concesiones para lograr la investidura, olvidando al resto de comunidades, es denigrante. Pero este país precisa incluir a Catalunya y Euskadi en un mapa político normalizado. No se trata de valorar el fondo sólo las formas. Supongamos que esto acabará como parece: Sánchez será investido. Y luego qué. Puigdemont habrá conseguido su propósito. Regresará a España legalmente y se provocarán elecciones en Catalunya que muy probablemente gane. Si pacta con ERC, estaremos en el juego de la oca. Volveremos a la casilla de salida de la otra vez. Pero, y qué ocurrirá con el PP. Habrá defendido a veces sobreactuado los intereses de España. Pero sobre todo habrá un nuevo escenario. Si eventualmente gana las próximas elecciones, tendrá un Junts, con motor CiU, que recordemos que es un partido de centro liberal y un PNV en posición de negociar con ellos. Si Vox sigue en su línea de no entender nada de España porque viven el relato de la edad media, perderá votos que obviamente irán al PP. Por tanto, todo ello habrá concluido con unas mayorías acordes con la coherencia de su DNI. La España que viene es diferente a la de hace cuarenta años y el PP debe realizar un esfuerzo y adaptar su discurso a partir de esta premisa. Si lo hace y trabaja en resituar su partido en Catalunya y Euskadi, triunfará.