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Los británicos llevan el imperio en su ADN y eso de quedarse de brazos cruzados mientras otros toman medidas que les afectan, no precisamente positivas, no va con ellos. Ahora en Baleares, en Canarias o en cualquier otro lugar de España se llevan las manos a la cabeza porque el Reino Unido ha decido mantenernos fuera de su lista verde de países seguros para viajar. Pero no sólo a nosotros, sino a la totalidad de la Unión Europea, incluido Portugal, que en unas horas pasó a ser ámbar. Una venganza perfecta, que se ha llevado a cabo sin pestañear y ha dado donde más duele en esta época del año: el turismo, dejando claro que se pueden olvidar de los súbditos de Su Majestad, porque los requisitos son tan gravosos que la mayoría pasará las vacaciones en su país. Y es que, no lo olvidemos, fue la UE la que hace unos días decidió dejar a Gran Bretaña fuera de la lista de naciones a las que mantiene la frontera abierta sin restricciones. ¿O es que alguien era tan ingenuo que pensaba que no se iba a responder desde el 10 de Downing Street?