Desembarco masivo de cruceristas para este año

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Las previsiones para la llegada de cruceros este año a Balears apuntan a que nos visitarán 47 barcos más que en la temporada anterior, lo que se traduce en 41.000 cruceristas desembarcando en los puertos. Tras el debate que se generó en 2024 sobre la masificación y la llegada descontrolada de veraneantes al archipiélago, noticias como esta complican el objetivo de hoteleros y del Govern de navegar todos juntos hacia un turismo sostenible, que respete el Medio Ambiente y no haga la vida imposible a los sufridos residentes. No hay que olvidar que en 2021 el ejecutivo autonómico suscribió un pacto en Hamburgo que limitaba la escala de megacruceros en nuestras islas. En este punto es necesario recordar que cada uno de estas gigantescas embarcaciones, auténticas ciudades flotantes, pueden albergar a más de 5.000 turistas en el interior. No es de extrañar, pues, que cuando coinciden algunos cruceros en el puerto de Palma las principales calles de Ciutat queden saturadas de veraneantes.

¿Un verano conflictivo?
Los datos sobre movimientos portuarios se suman a los conocidos esta semana en la Feria Internacional de Turismo (Fitur), que confirman el incremento de las reservas, especialmente del mercado estadounidense y británico. La pregunta, así las cosas, es evidente: ¿Cómo se puede compatibilizar ese aumento continuo de visitantes con un turismo sostenible y respetuoso? Lo que nos lleva a otro escenario posible: ¿Será otro verano conflictivo?

Respuesta contundente.
Lo que las autoridades y los empresarios deben tener claro es que si el turismo sigue desatado, y las molestias se multiplican, la respuesta social será más contundente que la registrada en 2024, cuando se celebraron macro manifestaciones y numerosos actos de protesta. Sólo el turismo de calidad y sostenible puede evitar otro choque.