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El Índice de Precios de Consumo (IPC) se moderó al 7,3 por cien en octubre, la cifra más baja desde enero, poco antes de empezar la invasión rusa de Ucrania. Pero aunque la inflación disminuye, los alimentos y bebidas no alcohólicas han disparado su precio con un aumento del 15,4 por cien respecto al año anterior. Este encarecimiento de la cesta de compra golpea con dureza a las familias más vulnerables. Balears, por los sobrecostes de la insularidad, soporta los precios de los productos alimentarios más caros de España, según un reciente estudio de la Organización de Consumidores y Usuarios (OCU). En un índice sobre 100 –que representa las ciudades más baratas– la cesta de la compra en las Islas alcanza el 125, es decir, que es hasta un 25 por cien más cara. Este informe complementa el publicado por la Asociación de Consumidores y Usuarios de Balears (Consubal), que cifró en un 34,7 por cien el encarecimiento de los alimentos en los supermercados del archipiélago.

Persisten las causas del encarecimiento
Esta subida de precios no cesará en los próximos meses porque persisten sus causas. Desde la sequía que redujo la producción al aumento de los costes -energía, fertilizantes, transporte- y el impacto del conflicto en Ucrania. Todo ello incide en las cadenas de suministro, con un escenario que no cambiará rápidamente. La aplicación de la nueva PAC 2023-2027 constituye una incógnita y aumenta las incertidumbres al desconocer cómo influirán las exigencias y los nuevos criterios de la UE para la aprobación de las ayudas a los payeses.

Inflación, precios y producción
Las familias no pueden renunciar a los alimentos, por lo que su consumo apenas disminuye. En un entorno de alta inflación, que desestabiliza los precios y altera la producción, el Gobierno tiene margen para actuar con medidas, en primer lugar las de carácter fiscal, que ayuden a disminuir los precios, en algunos casos desorbitados, de la cesta de la compra.