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La fulminante destitución del jefe del Servicio de Cirugía Ortopédica y Traumatología del hospital de Son Llàtzer, el doctor José María Rapariz, ha generado una auténtica sublevación de todo el cuerpo médico que se niega a prolongar su jornada laboral. Es la protesta contra una decisión que consideran lesiva con los intereses de su compañero, entre otras razones debido a la falta de transparencia por parte de la gestión de un centro de la red de la sanidad pública balear. La medida supondrá agravar, todavía más, los tiempos de espera en una especialidad con una elevada demora acumulada en la programación de las intervenciones pendientes.

La gestión del conflicto.

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Los motivos por los que la dirección de Son Llàtzer optó por relevar del cargo al doctor Rapariz no han sido esclarecidos, situación que ha agravado todavía más la tensión entre el Servicio de Traumatología y los gestores del centro hospitalario. Todo el conflicto interno ha quedado enquistado, pero con unas graves consecuencias para los pacientes. Las llamadas ‘peonadas’ son la fórmula habilitada para que los profesionales sanitarios amplíen su horario laboral y se reduzcan las listas de espera; esta estrategia ha quedado comprometida con el bloqueo de una atención en un campo tan comprometido como el de la Traumatología.

Perjudicar al paciente.

La decisión adoptada por los compañeros del doctor Rapariz supone un importante perjuicio para los pacientes del Servicio en Son Llàtzer, la principal palanca de presión para que los responsables del hospital reconsideren su decisión y rectifiquen. Sorprende que lo que es un tema de índole interna, como es la organización del Servicio de Traumatología, acabe repercutiendo en los usuarios. Frente a este panorama es urgente la intervención directa de la Conselleria de Salut, responsable político del conflicto, para que se imponga la sensatez y no se prolonguen más las listas de espera.