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El diez por ciento de los cotizantes a la Seguridad Social, casi dos millones de trabajadores, han estado de baja por coronavirus estas últimas semanas. La explosión de contagios por la variante ómicron provoca esta avalancha de ILT (incapacidad laboral transitoria), que tiene como objetivo prioritario parar la cadena de transmisión y evitar nuevos infectados. La Asociación de Mutuas de Accidentes de Trabajo (AMAT) ya advirtió que este gran número de contagiados ha colapsado los centros de Atención Primaria, donde los médicos están desbordados para realizar la asistencia sanitaria y los trámites de bajas y altas laborales. El Govern admitió este viernes, a través de la directora asistencial del IB-Salut, Eugenia Carandell, que Inspección Médica ya acumula 12.000 bajas laborales por COVID-19 pendientes de tramitar y resolver. Es un cuello de botella que alarga de forma innecesaria la duración de la incapacidad laboral e incrementa el coste de las empresas y la Seguridad Social, además de dificultar y ralentizar la actividad económica.

Baja laboral desde casa.

El Ejecutivo autonómico anunció que los positivos por coronavirus podrán gestionar la baja laboral desde su casa, ya que se generarán de forma automática, tras una cita virtual. Así se podrá acreditar la incapacidad laboral por el obligado aislamiento que ha ordenado Salud Pública. En este escenario preocupa que los test de autodiagnóstico que se hacen en casa y dan positivo no se comunican si no es necesario tramitar la baja en el trabajo. Ello supone que la incidencia acumulada es mucho mayor al no incorporarse a las estadísticas oficiales.

Test de antígenos gratuitos.

La expansión de la pandemia en esta sexta ola, cuyas dimensiones reales se desconocen, motiva una gran demanda de antígenos, pero muchas farmacias carecen del test. Es preciso garantizar el suministro y seguir abaratando el precio e incluso que sea gratuito, como ya ocurre en numerosos países de la Unión Europea.