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La presidenta del Govern, Francina Armengol, cerró el Debate sobre política general de la Comunitat Autònoma con un anuncio importante: El Gobierno destinará una partida específica de inversiones para Baleares para incorporar el llamado factor de insularidad del REB. Los fondos figurarán en los próximos Presupuestos Generales del Estado. El compromiso tiene un carácter genérico ya que se desconoce el importe y destino (algo que dilucidará una comisión bilateral) pero supone la activación de una de las medidas más importantes del REB vigente y neutraliza muchas de las críticas al Govern por su pasividad antes los incumplimientos del Estado con las Islas.

Un debate anodino.

Con excepción del anuncio de Armengol, las dos jornadas del debate apenas han aportado novedades sustanciales. La presidenta ha tratado de capitalizar la notable mejora de la situación de la pandemia y la más que aceptable temporada turística, planteamientos muy cuestionados por la oposición, en especial por el portavoz del PP, Antoni Costa. Los grandes retos de futuro de Baleares apenas fueros esbozados desde la tribuna de oradores –reto demográfico, modelo turístico, autoabastecimiento energético, encarecimiento de la vivienda o la crisis permanente del sector primario–; otra oportunidad perdida que devalúa un foro como el Parlament.

Un Govern dividido.

De manera irremediable el electoralismo sigue marcando el análisis de los grupos políticos, aunque todavía queden dos años para las votaciones. Sin embargo, incluso con estas premisas, resulta sorprendente la dureza de algunas intervenciones de formaciones integradas con el Govern, como el caso de Més per Mallorca o Unidas Podemos: La asintonía, en estos casos, es más formal que de fondo, pero no por ello deja de resultar chocante en una sesión parlamentaria de estas características. Con este precedente, el debate del próximo año no deja lugar a dudas sobre su intención.