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El anuncio de Biel Company de que no optará a la reelección al cargo de presidente regional del PP balear y de que, en consecuencia, abandonaba la política activa, confirma la voluntad de la formación que lidera Pablo Casado de aprovechar la ola del llamado ‘efecto Ayuso’ para rearmar el partido. Desde el primer momento, Marga Prohens se vislumbra como sucesora incontestable de Company, obligado a gestionar el que fue primer partido de Balears en uno de los momentos más complicados tras la nefasta gestión de José Ramón Bauzá. La atomización del centro derecha, además, ha pasado una seria factura en las urnas al PP y por extensión a su dirigente regional. Un próximo congreso extraordinario confirmará un recambio que muchos daban desde hacía meses como inevitable.

Más empresario que político.

Desde que en 2017 Company llegó a la presidencia regional del PP, no ha ocultado su querencia por ofrecer un perfil ligado al mundo empresarial por encima del político. No ha logrado imponer esta actitud en sus enfrentamientos electorales, pero sí que ha dotado de un indudable pragmatismo la gestión interna del partido. A pesar de la irrupción de otras formaciones que le disputaban parte de su legado electoral, Company ha logrado mantener la cohesión del PP en las Islas. Es un punto de partida importante ante la nueva etapa que ahora se abre.

Faltan dos años.

Cuando faltan dos años para las elecciones autonómicas, el PP estatal quiere situar a Marga Prohens como la única opción para que la derecha recupere el poder político en Baleares. Ella es una política experimentada y cercana a Casado, diputada en el Congreso sin escaño en el Parlament. La combinación de responsabilidades no será sencilla de resolver, pero garantiza otra forma de presentarse ante la sociedad. Podría decirse que con la marcha de Company se inicia la campaña electoral de 2023.