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La modificación de los tipos de tributación para los deportistas extranjeros con ingresos superiores a los 600.000 euros, que pasaría del actual 23 al 43 por ciento, ha generado una considerable polémica popular y las críticas de la Liga de Fútbol Profesional (LFP), cuyos clubes que la integran estudian la posibilidad de convocar un paro en señal de protesta. La medida, que figura en el proyecto de Ley de Presupuestos, entraría en vigor a partir del 1 de enero del próximo año y sólo afectaría a los nuevos fichajes ya que los actuales mantendrían las condiciones vigentes durante cinco años.

Las excepciones de la, erróneamente, llamada 'ley Beckam' para favorecer la entrada en España de jugadores de élite ha acabado generando un trato discriminatorio injustificado en relación con el resto de deportistas españoles "que tributan con el tipo máximo" y los ciudadanos con rentas similares que se debe corregir. El mercado futbolístico está alcanzando unos niveles de remuneración de auténtico escándalo, favorecidos, en gran medida, por las exenciones fiscales que permitían a los clubes españoles realizar unas ofertas sin competencia. Toda esta situación debe acabar.

La equiparación tributaria de los deportistas no significa que deba quedar al margen la adopción de medidas que frenen la continua fuga de jugadores de élite en diferentes disciplinas, los cuales buscan en otros países o comunidades autónomas un trato fiscal más amable. Las diferentes procedencias de los multimillonarios ingresos de estos deportistas "patrocinios, publicidad y premios" permiten aquilatar los intereses particulares con la necesidad de equiparar su relación con Hacienda al resto de los españoles.