A las puertas de celebrar 30 años de carrera, RikiLópez llega a nuestra cita en el centro cultural Ca’n Alcover con un sombrero violeta, su perra ‘Chata’ y la mirada de niño viejo perplejo que nunca perdió la sonrisa. Aunque esta fuera triste. Uno de nuestros 'cantahumores' de referencia se sincera con Ultima Hora.
¿Cómo está? Muy bien, me he hecho fuerte aquí, en el barrio de la Calatrava y fantástico. Cruzo las Avenidas y me pita el tobillo; es como si tuviera una pulsera de esas para las órdenes de alejamiento. Estoy en un momento que he viajado tanto que me da mucha pereza coger un avión. Después de tantos años, ha llegado un momento que solo hago los bolos que me hacen ilusión.
¿Se considera más humorista o cantautor? Yo, cantautor. Cuando empecé los monólogos como tal no existían y era una cosa nueva. Los cantautores me veían como un cómico y los cómicos como un cantautor lo que me permitió recorrer los dos circuitos. De hecho, a la hora de crear, lo que me sobra de la canción lo uso en los monólogos. El monólogo es un entremés del plato fuerte que es la canción. Siempre ha sido así. A veces hay monólogos que son tres veces más largos que el tema. Y llega un momento en el que la gente lo prefiere a la canción. Eso pasó con mi canción Cibeles, no conduzcas y el ‘speech’ de la Guardia Civil. El monólogo se comió a la canción.
¿Se ha sentido ‘foraster’ en algún momento de su vida? Sí, al principio, sí. Yo soy de padres andaluces…
Riki López y ‘Chata’, este martes en Ca’n Alcover.
(Interrumpe) Su madre también. (Risas) Este chiste lo he tenido desde siempre y es el típico que cuando lo digo funciona seguro. Se queda para siempre. Hay unos cuantos chistes superfáciles que si los sueltas con cuentagotas durante todo el show consigues que todo el mundo esté conectado.
¿Tiene sentido el sentido del humor? Solo te ríes de verdad cuando no sabes de qué te estás riendo porque todo tu cerebro está concentrado en el chiste y no inviertes nada de esfuerzo en retener ni analizar la información. Por muchas horas que estés en tu casa preparando el chiste exacto no hay nada que funcione mejor que lo que te sale improvisado en un escenario. Sin adrenalina, esta puntería no la tienes. El instinto de supervivencia es muy efectivo. Me lo dices en la calle. No hay nada mejor que arriesgar y a mi eso me ha ido de puta madre. Al final, somos yonkis de la adrenalina. ¡Toma titular!
Javier Krahe. Es el maestro. Mi gran referente. Además era un borracho muy bueno. Un borracho lúcido. Hay una cosa de la que estoy muy orgulloso: una noche en Valladolid lo fui a ver actuar y luego de copas le dije: ‘Joder, Javier. A ver cuando le vas a hacer una canción al cariño’. Y se quedó de piedra. Y a la vuelta, su guitarrista, Javier López de Guereña, me dijo que se había picado mucho con ese comentario. Un mes después me llama y me dice: ‘Ya la ha hecho. Es Vals del perdón’.
¿Qué ha sido lo peor de estos 30 años de carrera? Te seré sincero: lo peor es cuando el personaje te come. Siempre para no hacer escarnio de los demás lo he hecho de mi mismo. Reírse de uno mismo va muy bien en el humor pero si te burlas de cosas que todavía no has curado puede ser perjudicial. He tenido que ir a psiquiatras y otras mierdas, he tenido que parar y ahora solo me río de cosas que tengo superadas. Y me va bien. Si no lo has superado, mejor no tocar ese tema. A veces, las balas salen por la culata y la risa de los otros en ese momento no te hace daño, pero más tarde sí.
¿Me cuenta una anécdota de sus 30 años de carrera? Hace años conseguí entrar en unos ciclos de conciertos que organizaba la Red de Teatros de Castilla-La Mancha. Eran bolos por pueblos muy bien pagados pero por tema de subvenciones entre instituciones me pasó varias veces llegar a un pueblo donde nadie me esperaba y pasaban totalmente de ti. Me he encontrado la casa de Cultura cerrada, ir yo al ayuntamiento, coger las llaves, abrir las luces y salir al escenario. He llegado a actuar en la puerta de una casa de cultura porque no me abrían. Cantando a pelo delante 20 personas.
1 comentario
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Ja ja ja, quina gracia m'ha fet aquest doi.