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El donostiarra aquejado de una pancreatitis severa en un hospital de Tailandia se encuentra en estado «crítico», una situación ante la que su familia pide que sea repatriado a través de la Unidad Médica de Aeroevacuación del Ejército del Aire (UMAER). El enfermo, el donostiarra Alexander García Galas, de 36 años, se encuentra ingresado en la UCI del Hospital Samitivej de Bangkok (Tahilandia), país al que se desplazó hace algo más de un mes junto a su mujer Usoa Martínez, después de que, antes de viajar, el médico que le atendió en Euskadi le dijera que las molestias que sufría eran debidas a «gases» y que no tenía «nada».

Según ha relatado a EFE su prima y portavoz de la familia, Janire Galas, una vez en el país asiático, adonde la pareja acudió con una póliza de seguros, el hombre comenzó a «sentirse mal», por lo que fue hospitalizado con una «pancreatitis necrotizante de origen biliar a un 30 %». Transcurrido un mes, ha explicado Galas, el seguro hizo un primer intento de repatriación a través de una línea aérea regular, acompañado por un médico, aunque el viaje se frustró porque, al ir a embarcar, el piloto no lo permitió debido a que estaba «vomitando», tras lo que ingresó en un segundo hospital, el Samitivej de Bangkok, donde además le detectaron una neumonía entre otras complicaciones.

De esta manea, su situación fue «empeorando», hasta que sufrió un «paro cardíaco» que obligó a intubarlo y el hospital empezó a referir una serie de «incongruencias» a la familia que, según Galas, los allegados del enfermo «no entendían». En paralelo, los parientes contactaron con la aseguradora para pedir que fuera repatriado en una ambulancia aérea, a lo que la compañía respondió que esta posibilidad «no se contemplaba en la póliza», a pesar de que, según Galas, en este documento aparece un apartado con la frase «repatriación ilimitada».

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Finalmente, ante el «empeoramiento» de la situación, la familia hizo el «esfuerzo» de contratar una ambulancia aérea privada con dos médicos que fueron a Tailandia a ver al enfermo, pero un día antes de la repatriación la aseguradora comunicó la existencia de un «excedido» de la póliza con una factura que «había que pagar». Galas recuerda que, de esta manera, llegado el momento, una hora antes del viaje, la Administración del hospital reclamó un abono de 26.500 euros que faltaban por satisfacer, un pago que obligó a los allegados del enfermo a «endeudarse aún más». El afectado llegó así «superalterado» al aeropuerto, donde los encargados del segundo intento privado de repatriación le hicieron un chequeo que determinó que necesitaba 30 litros de oxígeno, cuando el informe del hospital reflejaba que precisaba cuatro, por lo que decidieron romper el contrato, no trasladarlo y devolverlo al hospital.

Una coyuntura ante la que, la embajada de España les comunicó que «a parte de los visados y los pasaportes no pueden hacer nada», según Galas. Así las cosas, este lunes los allegados del enfermo han recibido un informe del hospital en el que se les aclara que aún es posible que el enfermo sea repatriado si se hace en un avión medicalizado, si bien se les advierte de que debería de «volar ya» y que debería hacerlo «lo más rápido que se pueda porque hay riesgo de hemorragia interna severa». El informe advierte asimismo de que la pancreatitis necrotizante ha aumentado «del 30 % al 50 %» y de que «los antibióticos que están usando ya no le hacen nada».

La portavoz familiar ha desvelado además que «el hospital ha facturado 140.000 euros simplemente para estabilizar» al paciente, pero sin «tocar» una enfermedad que, según refiere este centro, «se tiene que tratar en España». Ante esta situación, la familia ha pedido ahora que la repatriación se lleve a cabo a través de la Unidad Médica de Aeroevacuación del Ejército del Aire, al tiempo que ha abierto una iniciativa de crowdfunding en internet para solicitar ayuda para sufragar los gastos derivados de esta coyuntura. «La vida de mi marido pende de un hilo, hay que traerlo ya», ha asegurado su mujer en declaraciones en Telecinco.