Imagen de la charla ofrecida por Mica Cañellas. | Michel's

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El pasado día 19, Mica Cañellas ejerció de conferenciante altruista para sensibilizar a los jóvenes escolares de los nefastos efectos del alcohol. Lo hizo con Victoria y Rubén, dos de los nueve alumnos en prácticas - practicus se denomina a los que estudian Psicología, como ellos- de la UIB que tiene en su asociación, las Ovejas de Mica. Con su programa de tratamiento terapéutico del alcoholismo, estuvieron en el colegio San Agustín de Palma, dando una charla a los alumnos de 2º de ESO sobre alcohol y otras drogas.

Mica lleva visita centros escolares de la Isla desde hace 12 años, lo que significa que ha estado con casi 200.000 estudiantes a los que ha impartido charlas sobre el consumo desmedido de alcohol y sus consecuencias, que son físicas, mentales y sociales, así como los peligros del abuso y la frecuencia del consumo de esta droga... «Que sí, muy legal, tradicional, cultural y normalizada, pero está secuestrando a muchos de nuestros hijos, que si no toman conciencia a tiempo pueden robarles el futuro y la vida», asegura Mica antes de iniciar la charla. La conferencia tiene lugar en el salón de actos del centro cuyo aforo está ocupado en su mitad, aproximadamente, por los alumnos. «No les quiero dar un sermón, ni una clase teórica, sino más bien empatizar con ellos y ponerme a su nivel de entendimiento, y a la vez autorreferenciarme a base de hacer confesiones sobre mi paso y agonía, durante 25 años, a través del submundo del alcohol y las consecuencias que conlleva, con el fin de que ellos se sumerjan de lleno en este problema. Y les hablo con toda franqueza, sin ningún tapujo ni excusas, ya que si uno se mete en este mundo es porque quiere, o porque no sabe poner freno, tal vez porque desconoce sus consecuencias».

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Los asistentes posan tras la charla ofrecida por Mica. Foto: Click

Habla en primera persona

Durante la exposición que hace sobre lo que significa caer en el alcohol, seguida de la conversación que mantiene con los alumnos, Mica, que es psicólogo y experto en la materia, no utiliza un lenguaje científico. Todo lo contrario. Cuando habla y expone los problemas que acarrea el abuso del alcohol, lo hace como un alcohólico más que trasmite sus errores. «Cuando tenía vuestra edad, 15 años, el alcohol me condujo a la autodestrucción más absoluta, lo perdí prácticamente todo, cometí auténticas barbaridades, como llevar a mi hija pequeña en moto yendo bebido».

Los chavales, que siguen las exposiciones de Mica con atención, y que le preguntan ante la mínima duda que tienen, hacen que la charla sea más viva, y que el interés de la misma no decaiga en ningún momento. Y es que están delante de una persona que les habla de las malas consecuencias del alcohol, no de oídas o porque se lo hayan contado otros alcohólicos, sino que el testimonio es él mismo, ya que habla y expone desde su misma experiencia como alcohólico. «A pesar de no beber desde hace muchos años -les dice-, sigo siendo un alcohólico, pero nada que ver con el que era cuando bebía», y remarca que «el alcoholismo no es una enfermedad individual, sino colectiva, ya que cuando cae uno en ella, arrastra a todo su entorno: familia, pareja, amistades...».

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Varias de las asistentes, atentas a las explicaciones de Mica. Foto: Click

Comienza como un juego

Otro punto en el que incide Mica durante la exposición, que cada vez más va atrapando al joven auditorio que tiene frente a él, «es el de no minimizar, sino todo lo contrario, ya que el alcohol no es una droga blanda como muchos creéis, como tampoco lo es el cannabis. Son drogas muy duras, que entran fácilmente y que sin que te des cuenta te van a atrapando... Sí, son drogas peligrosas, realmente vienen a ser drogas muy duras... Son como la mecha del incendio... O la puerta del infierno, en el que si no lo remedias, terminarás cayendo. Y entonces estás listo».

Mica les habla con dureza de una realidad que comienza con un juego, pero que puede mandar al traste a una vida y destrozar su entorno. Por último, les advierte que Internet no es la solución. «No la busquéis ahí -les indica. Si lo hacéis solo encontraréis huidas hacia adelante o viajes a ninguna parte. Si os sentís atrapados, poneos en manos de profesionales,lo primero es aceptar que estáis enfermos y que os queréis curar. Pero eso tiene que salir de vosotros, y no de que os lleven a la fuerza».

Resuelve dudas

Observamos que Mica, por aquello de no aburrir al auditorio, sino por el contrario atraparlo, procura que la charla no sea muy larga, pero sí amena, en la que interactúa con ellos ya que pueden interrumpirle para preguntarle cualquier duda que tengan. Y preguntan sin ningún tipo de tabú, no solo sobre las dudas que la exposición pueda generarles, sino sobre lo que quieran, entre otras cosas sobre leyendas urbanas referentes al consumo de alcohol y de drogas. Y Mica siempre tiene la repuesta adecuada..

Finalizada la sesión, deja en el centro su correo personal para que cualquiera pueda preguntarle las dudas que tenga, sean de tipo general o personal, sabiendo que la discreción será absoluta por su parte. Una vez en la calle le preguntamos si por las charlas que da en los colegios desde hace 12 años recibe alguna subvención por parte del Govern balear, el Consell de Mallorca o los ayuntamientos, y su respuesta es un «no» rotundo. «Lo hago gratis y a gusto, y más si consigo con ello evitar que alguien caiga en el alcohol o las drogas. Y lo hago porque una vez estuve en esa otra parte, y sí lo que se sufre, lo que haces sufrir y lo difícil que es salir».