Kathleen Bendelack posa para esta entrevista. | Click

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Mañanita soleada en la Plaça d’Espanya de Palma. A las once en punto, hora prevista, aparece Kathleen Bendelack, inglesa, pero residente en Palma, actriz y escritora. Viste de blanco. Lleva consigo unos papeles que coloca sobre su mesa de mármol y luego se sienta frente a ella. En esta ocasión no viene para hablar de la obra que está haciendo, pues, en realidad        –y muy a pesar suyo–, no está haciendo ninguna, sino de lo que pronto dará a conocer, que tiene que ver con    el teatro, pero poco que ver con lo hecho por ella hasta ahora.

Las hermanas Bendelak

Y gran parte de ese trabajo lo ha estado haciendo en tiempos de pandemia, «y es que, o te quedabas en casa, con los brazos cruzados, viendo el tiempo pasar, o hacías algo. Y yo he optado por lo segundo. He estado escribiendo mucho. Y no solo de teatro, eh…    Que también».

Kathleen, que a pesar de las dificultades con las que se encuentra a la hora de    hacer teatro en castellano e inglés en teatros del Consell de Mallorca y municipales –pero sí lo ha hecho en otros escenarios ajenos a estos, como colegios, representando Alicia en el País de las Maravillas y obras de Shakespeare y Shelley Stevenson–,    nos confiesa que, recientemente, ha presentado en IB3 una serie titulada    Las hermanas    Bendelak, que de forma muy divertida gira en torno a la vida de dos hermanas, una muy pasota y la otra bastante pija. Ambas viven en un bloque de vecinos de un lugar de la Isla, la pasota llenando su casa de novios y de fiestas, mientras que la pija trata de quedar bien con todos, pese a lo cual no puede evitar el conflicto con la comunidad. Para colmo, las chicas, que son    huérfanas de madre, que era inglesa, tienen a su padre, que es mallorquín, en la cárcel por tráfico de sobrasada de dudosa calidad, «es decir –señala– sobrasada que contiene algo de droga».

Cuentos representables

Pues, pese a tener todos esos ingredientes,    Kathleen no confía en que le acepten la serie en IB3, «todo por no estar escrita en catalán… ¡Hombre…! La podrían traducir al catalán…–dice, aunque dudándolo–. Pero no creo…».

Sin embargo, no se desanima por ello, sino todo lo contrario: sigue creando. Prueba de ello es que ha publicado El conejito que perdió la sonrisa, «un libro reversible, es decir –aclara–, un libro que he escrito en dos versiones, español e inglés, con una serie de    ilustraciones hechas por mí. Un    libro que contiene mensajes positivos para los niños, entre ellos los que valoran a la familia. Un libro cuyo personaje principal es el conejito Álex, que se    perdió en el bosque, desde donde pregunta por su familia a otros animalitos, como Gusi,    el gusano; y Bert, el oso; o al hada, quienes, a su vez, le van aconsejando, enviándole mensajes positivos, de autoconfianza y de creer en sí mismo, los cuales contribuirán a que se reencuentre con los suyos. Es un libro para leer, pero como también tiene formato de teatro, puede representarse, lo cual obliga al niño-actor    a aprender el texto, a interpretarlo, a hablar, a crear… Y se puede representar en inglés y en castellano. También el libro anima a que el niño se confeccione su propio vestuario, reciclando viejas bolsas de plástico, ropa, etc. ¿Que cuántos niños-actores se necesitan para representarlo…? Cuatro principales, y otros tantos secundarios…».

Esta obra, que ya está a la venta, puede ser adquirida a través de editorialcuatrohojas.com

Hadas, brujas y magos

A ello, Kathleen añade que publicará dentro de un mes otro cuento, Hadas, brujas y magos, también ilustrado por ella, y al igual que el anterior, en dos idiomas, inglés y español, que además podrá ser representado en las escuelas o en el teatro. Y en cuanto a cómo adquirirlo, «pues se puede hacer por el mismo procedimiento que el otro». Dicho lo cual, recordaros que Kathleen, que es hermana del director de cine Steve Bendelack      (director de películas como Mr. Bean se va de vacaciones, The league of Gentlemen, Litte Britain, The Royal Family, entre otras, y que más de una vez le ha pedido que se vaya a Londres, que él le dará papeles de sus películas, pero que ella no acepta, pues aceptarlo significaría estar lejos de su familia durante largo tiempo), ha terminado una obra de teatro, a la que ha titulado Polvo blanco, y que tiene que ver con la vida de importantes narcos y de las mujeres que de algún modo comparten sus vidas, como madres, esposas, amantes, prostitutas, etc.

‘Polvo blanco’: teatro y novela

«Una temática –se refiere a la de Polvo blanco–, por muchas razones, interesante, y que atañe, directamente, a la sociedad a la que pertenecemos».

Kathleen también quisiera estrenar esta obra en el Teatre Principal, de Palma, pero al estar escrita en castellano y en inglés, intuye que tampoco la aceptarán, «pues ahí –dice– solo se representan obras en catalán, de autores catalanes o de extranjeros, siempre y cuando sean muy famosos, lo cual no es mi caso. Así que me temo que tampoco tengo nada que hacer. Pero he de seguir intentándolo».

Sin embargo, no pierde el ánimo. Todo lo contrario. Lo decimos porque ha empezado a escribir una novela, también titulada Polvo blanco, con la misma temática que la obra de teatro, «aunque en esta voy a profundizar más en el tema de la droga, de los drogadictos y de quienes se la proporcionan, así como todo cuanto gravite en torno a este oscuro mundo: drogas, consumidores, camellos, narcotraficantes y las mujeres que de algún modo comparten la vida de unos y otros».

No da ninguna pista de cómo lo está haciendo, ni de si se está entrevistando con alguno de los protagonistas, que seguro que sí. Tampoco desvela si las personas con las que ha hablado viven en Mallorca, o si, a través de las redes y el whatsapp, las ha encontrado en otros lugares, ni de cómo las ha convencido para que hablen con ella. Solo insiste en que «trataré de llegar algo más lejos que en la obra de teatro, pues, como creo, es un asunto muy cercano al que hemos de conocer más, lo cual nos ayudará a    ser más prevenidos frente a él».

¿Que cuándo la podremos leer? «No tengo prisa», dice.