Tolo Llabrés con algunos ‘talibés’.

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Los caminos de aquellos que se dedican al turismo se separan en cuanto acaba la temporada turística. Algunos pocos pueden continuar trabajando, pero a la gran mayoría le toca descansar hasta la siguiente temporada, ya bien sea en Mallorca, o en su lugar de origen. Y los hay que deciden viajar y conocer nuevos lugares, y también hay quienes optan por pasar su tiempo cooperando con alguna ONG.

Este es el caso de Tolo Llabrés, un periodista de profesión, que se forjó como tal en el Facultad de Periodismo de la Universidad de Salamanca, y que, recién salido, se enroló en Ultima Hora, donde despuntó como buen reportero, además de entrevistador –recordamos de él, entre otras, buenísimas a entrevistas al que en un futuro se convertiría en presidente del gobierno del país, Mariano Rajoy, o a Carolina Herrera, en su casa de Formentor–, pese a lo cual dejó el oficio para dedicarse al turismo. Junto a su familia regenta la Fonda Llabrés, de Alcúdia, además de gestionar durante la temporada de verano una empresa de alquiler vacacional.

Atención sanitaria gratuita

Hace ahora dos años, Tolo decidió probar la experiencia de cooperar con una ONG, y se alistó en Amigos de Buba, una asociación mallorquina que preside Suso Álvarez, y que desde 2013 realiza dos proyectos médicos al año, ambos en el Hospital de Warang, un pequeño pueblo senegalés situado a 100 kilómetros al sur de Dakar. En cada proyecto, doctores de diferentes especialidades (dentistas, cirujanos maxilofaciales, ginecólogas, doctores generalistas, optometristas, etc.), así como cooperantes diversos, sacrifican sus vacaciones ayudando a los demás. Sí. Porque durante los diez días de cada proyecto, los sanitarios atienden de forma gratuita, no solo a la población de Warang, sino también a la de los pueblos cercanos y no tan cercanos, ya que a veces llegan pacientes de lugares muy remotos donde no pueden costearse ninguna asistencia sanitaria, aparte de que carecen de ella. Por ello, hay días en los que, a primera hora de la mañana, cuando los médicos llegan al hospital, suelen encontrarse con más de cien personas que llevan horas esperando para coger su turno en la cola con el objetivo de ser atendidos.

Algunos de los miembros de Amigos de Buba, entre ellos Suso Álvarez (quitándose la mascarilla), en el poblado de Warang.

Reconstruyendo escuelas

Lo que comenzó siendo una ONG médica, ha ampliado su círculo de acción en los últimos años, ayudando en otras cuestiones acuciantes entre la población senegalesa, como el transporte, agua potable para zonas rurales, atención a discapacitados, como los niños sordomudos de Warang; o construyendo escuelas en lugares apartados, como Mballing, el pueblo de los leprosos. Nos sigue contando Tolo Llabrés que «precisamente este pasado mes de noviembre se inauguró una escuela que la ONG, además de reconstruirla, amplió con tres aulas más y cuartos de baño con agua potable. Y el impacto social que causó fue tan amplio, que el pueblo montó una gran fiesta para celebrarlo, fiesta a la que acudió la televisión y el alcalde de la provincia, Maguette Sene, un político que suena a presidenciable, y que ese día quiso agradecer a Amigos de Buba su contribución a la educación y la salud del pueblo senegalés».

La atención sanitaria está cubierta.

Nuevos proyectos

Esta ONG funciona continuamente con nuevos proyectos. Lo decimos porque en estos días, Tolo Llabrés sigue de cerca la situación de Cira, un caso social y médico de una mujer que ha sufrido quemaduras que le han desfigurado la cara, a la vez que está en contacto con Mamá Talibé, una señora que dedica su vida a los talibés, o niños de la calle, a los que te encuentras mendigando a lo largo y ancho de Senegal. «Se dice que hay más de 50.000 de estos niños por todo el país –apunta el compañero–. Son niños huérfanos, de madres repudiadas o simplemente hijos de padres pobres quienes no pueden hacerse cargo de ellos, y que los entregan a algún morabito (maestro coránico) para que los recojan en sus daaras (escuelas donde se estudia el Corán). Mamá Talibé cuenta casos de talibés golpeados, algunos hasta la muerte, por la Policía o por morabitos, y de otros niños a los que encontró encadenados por no querer estudiar. Ella los recoge, los alimenta, los viste y les busca algún lugar bajo techo donde puedan dormir».

Mamá Talibé en la entrada de la ‘daara’.

«El proyecto de Amigos de Buba para este 2022 –concluye Llabrés– es construir una guardería para los talibés más pequeños y desprotegidos. Para ello está recaudando fondos a través de su página web www.amigosdebuba.online. Es un proyecto abierto a cualquiera que quiera colaborar para darles a estos niños un futuro esperanzador».