Toni Seguí sigue la tradición de las cuatro generaciones que le precedieron. | Pere Bota / Pilar Pellicer

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El sector primario es como el teatro, del que siempre se dice que está en crisis. Algo de verdad debe de haber en esta afirmación, pero también parece cierto que el mal puede ser crónico pero, por fortuna, no acaba ni con el uno ni con el otro. Ciñéndonos al mundo del campo en Mallorca, el problema es acuciante.

Mientras algunos miembros jóvenes de unas familias dedicadas desde hace varias generaciones a esta labor han cogido las riendas del negocio familiar, también hay jóvenes agricultores sin antecedentes, como es el caso de Miquel Perelló Estelrich (Muro, 1997). «Yo era mecánico y comencé a trabajar en el campo como hobby a los 22 años. Poco después, con 23, decidí emprender mi propia empresa como agricultor y ganadero. En la familia, ningún miembro se dedicaba profesionalmente a ningún trabajo agrario, aunque mi abuelo materno era un aficionado a pasar tiempo en los campos familiares».

Miquel Perelló
Miquel Perelló cambió las herramientas de mecánico por el tractor.

Miquel, que planta principalmente avena mallorquina y cebada, está tan encantado con su labor, que no lo considera un trabajo. «Es un placer, aunque a veces tengas que depender del tiempo meteorológico, que te puede cambiar todos los planes». En cuanto al futuro, considera que el sector peligra para la generación de los jóvenes, ya que no suele ser una actividad de gran interés. «También pienso que para alguien que no dispone de maquinaria ni de tierras, supone un impedimento muy grande para empezar de cero. Toda la maquinaria es muy costosa y los arreglos también».

Pere Antoni Company (Maria de la Salut, 1995) es ingeniero agroalimentario y del medio rural, máster en producción porcina, reproducción y cría y máster en dirección de empresas. «He trabajado en el campo desde pequeño. Mis abuelos y mi padre me llevaban con ellos y era mi afición cuando no tenía escuela». Hijo y nieto de payés, en la empresa familiar han apostado por la diversificación. «Es un sector en el cual no es fácil sobrevivir y el factor clima hace que unos años sean buenos y otros sean malos. Diversificando reduces el riesgo». Desde hace un tiempo está en boga la agricultura ecológica y podría parecer que es más complicada. «Yo creo que no es más compleja, sino que las dificultades son diferentes». En cuanto al futuro, Pere Antoni aporta una interesante visión. «Hoy en día no es suficiente con ser agricultores, hay que ser empresarios y hacer mucha gestión».

Pere Antoni Company
Pere Antoni Company destaca que el agricultor debe ser también empresario.

El trabajo en el campo es muy duro, pero la tierra también tiene que descansar. Esa época es aprovechada por Joan Socias Perelló (Muro, 1992) para trabajar en la recepción de un hotel en el Port d’Alcúdia. «Nosotros nos dedicamos al cultivo de la patata. Durante gran parte del verano nuestra tierra descansa y entonces trabajo en el hotel».

De su trabajo lo que más le gusta es ver cómo crece la planta y la recolección, y para desconectar «me gusta la montaña y pasear en la Vespa cuando tengo tiempo».

Joan Socias
Joan Socias combina el cultivo de la patata con el trabajo en un hotel.

La familia de Tomeu Morell Buades (Campanet, 1993) tiene una larga tradición en el sector agrario. «Siempre me ha gustado este mundo.A los 15 ó 16 años no tenía las cosas muy claras en mi vida, como cualquier chico a esa edad. Pensé en dedicarme a algo relacionado con la administración de empresas, que fue lo que estudié, pero al cabo de un par de años me centré solamente en lo que mi familia siempre se había dedicado, en la agricultura». Tomeu aprovechó su formación académica y con la ayuda de su padre abrió un almacén agrícola en Campanet (Can Gallet) «donde también tenemos este pequeño negocio familiar que se dedica principalmente a venta de comida para animales y la compra/venta de algarrobas y almendras, ferretería ...».

Tomeu ve el día de mañana complejo. «En Mallorca se puede vivir de algo que no sea el turismo, pero sin ayudas del Gobierno sería inviable. De hecho, pediría que fueran más directas y con menos burocracia».

Tomeu Morell
Tomeu Morell pide que las ayudas gubernamentales sean más directas, sin tanta burocracia.

Al menos cuatro generaciones de la familia de Toni Seguí Villalonga (Inca, 1994) han trabajado en el campo. «Desde muy pequeño he ayudado a mis padres en la empresa familiar. No lo veía un trabajo sino un entretenimiento, a los 17 años decidí estudiar el Grado Medio de Agropecuarias y a los 19 años ya empecé a trabajar a tiempo completo como agricultor y ganadero». De entre todo lo que cultivan y trabajan, Toni se queda con el olivo «ya que cada año nos permite producir aceite; que junto con nuestra familia y amigos podemos degustar todo el año». Por contra, no es que le disguste, pero afirma que el tomate requiere mucho trabajo.

Este inquero es de los más optimistas en cuando al futuro. «Cada vez se va a profesionalizar más, porque es un sector en auge. Cada vez la gente da más valor a comprar los productos locales. Creo firmemente en la unión de ganaderos y agricultores y que se conviertan en empresas directamente relacionadas con el consumidor final».

Toni Seguí
Toni Seguí disfruta con los olivos y ‘sufre’ con el tomate.

Maties Adrover Mascaró (Manacor, 1986) ni se acuerda de su primer contacto con el campo. «Llevo aquí toda la vida, pero soy autónomo desde 2008». También procede de una familia del sector y sus pasos estaban encaminados a continuar la saga en Sa Teulera, finca de cultivo ecológico. «Desde pequeño me ha gustado este mundo, pero ahora, en el tiempo que estamos, me lo hubiera pensado dos veces», asegura.

Maties Adrover
Maties Adrover resalta las dificultades de trabajar con productos ecológicos.

En la quesería familiar el carácter ecológico es su seña de identidad. «Es más complicado por las regulaciones que se exigen al tener que dedicar más extensión, dimensión de instalaciones, controles y papeles. Por todo ello, veo el futuro bastante complicado».