Carlos Coello posa con el cinturón del Mundial ISKA, que ganó en 2018. | Pere Bergas

Carlos Coello (Cádiz, 1990) es luchador profesional de Muay Thai. Cuenta con 81 combates profesionales y de su amplio palmarés destacan los cinturones WBC, ISKA y WKN, además de proclamarse campeón del norte de Tailandia. Este fin de semana ha visitado la Isla para impartir un seminario en el gimnasio Jai Su, del maestro Pedro Torres, en Muro.

Para los profanos en la materia, ¿qué es el Muay Thai?
—Es el arte marcial y deporte tradicional de Tailandia. También se le conoce como el arte de las ocho extremidades; en su arsenal de golpeo se permiten los puños, rodillas, codos y patadas.

Lleva más de una década afincado en Tailandia, ¿qué le motivo a emprender tal aventura?
—Aprender y conocer el arte marcial en su cuna. Después me enamoré de ello y mi objetivo fue convertirme en profesional. Lo conseguí en 2014. Firmé con la promotora Muay Farang, que significa luchador extranjero.

¿Se deja de ser ‘farang’?
—Yo creo que no, pero no en el mal sentido. Valoran mucho que se hable su idioma y la integración en su cultura y el deporte.

¿Cómo es su estilo de vida allí?
—Yo estoy en Rayong, a tres horas de Bangkok. Entreno de lunes a sábado, mañana y tarde, y el domingo es el día de descanso. Son unas 5 o 6 horas diarias.

No es solo fuerza bruta, sino que la estrategia es muy importante.
—A nivel alto es como una partida de ajedrez, no son dos personas solo dándose golpes sino que deben aprovecharse los atributos propios para llevarse al otro al huerto.

Lo habitual es competir una vez al mes, ¿cómo ha afectado la pandemia a la competición?
—Acabó parada al cien por cien. A partir del mes de abril hubo un cierre total durante tres meses. Este año solo he podido hacer un combate, fue muy duro, y allí ha afectado mucho. Hay mucha gente que vive de ello.

¿Es importante el papel de un psicólogo deportivo?
—Para mí es clave, me ha ayudado muchísimo. Trabajo con Jose Donate desde 2017 y, desde entonces, he conseguido la mayoría de mis grandes logros.

¿A qué crees que se debe el cremiento del deporte en Europa?
—Gracias a las redes sociales, a que la gente viaja más y que los tailandeses son más abiertos que en el pasado.

¿Se puede vivir del Muay Thai?
—Se puede sobrevivir. En Tailandia la vida es muy diferente, vives con lo puesto, es un nivel de vida bajo; puedes estar allí una temporada cuando compites a cierto nivel. Al inicio de mi carrera perdía dinero y tenía que irme a temporadas para ahorrar.

¿Se utiliza el trash talk antes de los combates?
—En todo mi tiempo en Tailandia no he tenido una mala palbra con un opnonente, ni antes ni después. A veces, antes de la pelea, incluso compartes vestuario. La miradas son más tímidas que desafiantes. Intimida más la seguridad y la tranquilidad que una actidud agresiva.

¿Cuáles son sus objetivos en la actualidad?
—Conseguir un campeonato mundial en Tailandia. Estaba previsto hacerlo la pasada Navidad, pero se canceló en la misma semana por el coronavirus. Y en España quiero volver a competir en el estadio del Cádiz para conseguir el título de la WBC, que perdí en agosto de 2019.