La espectacular silueta de este velero de 55,4 metros de eslora se recorta en la Bahía de Palma. | M. À. Cañellas

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El buque escuela polaco Fryderyk Chopin fondeó este jueves en la bahía de Palma frente a es Molinar, en un viaje de adiestramiento por aguas del Mediterráneo. Construido por la International Class Afloat Foundation en 1992 con aparejo de clásico bergantín, fue bautizado así en homenaje al célebre compositor, hondamente vinculado a Mallorca.

El diseño se debe a Zygmund Choren, constructor de otros grandes veleros en el país eslavo, y fue botado en los Astilleros Dora Shipyard, de Gdansk, a partir de los esquemas de un buque del siglo XIX. A bordo viajan unos 40 jóvenes cadetes y ocho marinos profesionales, que imparten un cualificado adiestramiento a partir del programa Blue School, fundamentado en la mejor tradición náutica.

Ha realizado numerosos viajes por distintos mares y océanos, incluyendo la travesía del Cabo de Hornos. También ha participado en encuentros de espectaculares veleros, como la Tall Ship Race, en sucesivas ediciones. Aunque pertenece a la Escuela Europea de Derecho y Administración Marítima de Varsovia, fue gestionado en origen por el West Island College de Nueva Escocia, en Canadá.    Con 55’4 metros de eslora por 8’4 de manga, el Fryderyk Chopin puede izar un total de 21 velas que suman 1.200 metros cuadrados de superficie. En esta visita llegó procedente de Cartagena para zarpar rumbo a Barcelona.

En su historial destaca una situación de particular riesgo, vivida en 2010, al encontrarse con una fuerte borrasca en pleno Atlántico Norte, que lo desarboló por completo. Como agravante, parte de la jarcia se enganchó a la hélice auxiliar, quedando a la deriva. Finalmente fue rescatado por un pesquero que acudió en su auxilio y le dio remolque hasta el puerto de Falmouth, en Conualles (Inglaterra).