José Luis Iglesias está al cargo de la Cafetería Tucán. | M. À. Cañellas

La Cafetería Tucán es grande, muy grande, y su terraza ocupa varios metros de acera. Hoy está vacía, pero José Luis Iglesias espera al día 2 para volver a instalar sus mesas y sillas. «Tengo permiso para colocar hasta 25 mesas. A ver cuántas me dejan», explica mientras da servicio a su clientela, que en su mayoría son vecinos del barrio de Son Oliva. «La verdad es que estoy muy agradecido. A pesar de las dificultades y de las incomodidades, están respondiendo».

José Luis llegó a Mallorca de su Galicia natal hace casi 20 años. «Aprobé una oposición y estuve trabajando en seguridad del aeropuerto de Son Sant Joan. Tengo un piso en esta zona y un día un vecino me comentó que el bar se traspasaba, y como veía que funcionaba bien, me decidí a cambiar de aires. Eso fue hace ocho años». José Luis compró el traspaso, y hasta que llegó el coronavirus, se encontraba muy satisfecho por cómo le estaban yendo las cosas. «Tengo dos empleadas que están todavía en ERTE y espero a que reabran las terrazas para sacarlas y que vuelvan a trabajar. A mí, si me dejan abrir la terraza hasta las seis de la tarde, ya me va bien. Eso sí, en verano esperemos que mejore aún más la situación y se amplíe el horario porque con el calor hasta las siete u ocho de la tarde no se puede estar al aire libre del calor que hace».

Palma bar tucan foto Miquel A Cañellas Canellas
José Luis Iglesias posa a la entrada de la Cafetería Tucán, ubicada en Son Oliva.

José Luis sólo ha tenido cerrada la cafetería durante los meses del confinamiento. «Antes tenía una oferta muy variada de comida, pero ahora la he reducido a cafés, algo de bollería y bocadillos. Durante las primeras semanas, tras la Navidad, preparaba varios platos, pero desistí porque no funcionaba».

José Luis se muestra todo lo optimista que se puede estar en estas circunstancias. «Ojalá el verano sea por lo menos igual que el anterior, porque a mí me fue bastante bien», explica mientras una vecina le pide el periódico. «Sin duda que tener cada día Ultima Hora ayuda a que vengan los clientes», señala José Luis.

Varios clientes en el exterior de la cafetería.

Una oferta básica

José Luis decidió dejar de cocinar desde que le cerraron la terraza porque lo que preparaba no tenía salida. Hasta que vengan tiempos mejores ofrece una oferta básica a sus clientes formada por cafés, bollería y bocadillos que, sin embargo, ha tenido estas semanas una muy buena aceptación.

Palma bar tucan foto Miquel A Cañellas Canellas