El Bar Central está ubicado en la plaça Weyler y sigue abriendo pese a las restricciones impuestas por la pandemia, ahora para llevar. | Julián Aguirre

Este emblemático establecimiento, que data de 1940, en la céntrica plaça Weyler, sigue abriendo cada mañana pese a las restricciones impuestas por la pandemia.

El restaurador y empresario Isidoro De Miguel adquirió hace cinco años el Bar Central, que hasta entonces pertenecía a Pere Albertí. Manteniendo el carácter y cuidando a su variopinta clientela, De Miguel ha ampliado la carta que oferta con pedidos para llevar. Abogados, empresarios, dependientas, periodistas, escritores, artistas, etc., en su mayoría trabajadores de la zona, piden el primer café de la mañana para llevar.

BAR CENTRAL.
El restaurador Isidoro De Miguel, frente al Bar Central que adquirió hace cinco años.

A media mañana, el lugar es frecuentado por transeúntes y turistas que hacen un alto en su camino para almorzar o degustar algunos de sus bocadillos recién hechos y calentados a la plancha. «No tenemos una gran variedad de platos, tapas o bocadillos, pero intentamos que los productos sean de calidad y adquiridos a proveedores cercanos, como los llonguets que cada día elaboran en el Fornet de la Soca, nuestro vecino», comenta Isidoro que, como cualquier empresario, ha tenido que reducir su plantilla de personal, «hemos pasado de seis empleados a una sola persona». Su horario es de 7.30 a 13.00 horas, de lunes a viernes. El local, que cuenta con tantos metros en su interior como los que tiene en terraza, cuelga en sus paredes fotografías antiguas de establecimientos y emblemáticos edificios vecinos, como el Gran Hotel y el Teatre Principal.

Fue en 1940 cuando se abrió el bar Central, pero poco se sabe de su historia. Pere Albertí siguió las riendas del negocio que adquirió su padre, quien desde joven comenzó como camarero. En la actualidad, la nueva propiedad mantiene vivo el carácter del local adaptándose a las necesidades.

Atendiendo a una clienta.

En plena temporada turística, el Bar Central acoge, especialmente los sábados y domingos, a palmesanos y extranjeros disfrutando de la hora del vermut. Familias, grupos de amigos y parejas se reúnen degustando tapas y raciones, pero sobre todo recreando el ambiente de la Palma antigua. La pandemia ha paralizado todo eso.

Tortillas y ‘llonguets’

Sus deliciosas tortillas de patata, con o sin cebolla, y sus bocadillos calientes, con llonguets del Fornet de la Soca, son junto a los cafés con leche para llevar lo más solicitado estos días por la clientela del Bar Central.

BAR CENTRAL.