Una mujer, frente a uno de los pocos quioscos de prensa que hay abiertos en Palma. | Jaume Morey

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La crisis del coronavirus pone en aprietos a todas las empresas editoras del planeta. Al desplome de la publicidad por la falta de actividad económica se suma el cierre de puntos de venta, que son los dos pilares sobre los que se sustenta el negocio de la prensa tradicional. Ante esta situación, los países europeos estudian cómo ayudar al sector, considerado esencial para la información de los ciudadanos y fundamental para la democracia.

El último Gobierno que ha movido ficha ha sido el de Dinamarca, que ha aprobado una partida de 24 millones para compensar a los medios de comunicación y evitar posibles cierres o expedientes de regulación de empleo. Así, el Gobierno se hará cargo de entre el 50 y el 80% de las pérdidas económicas registradas mientras dure la crisis del coronavirus.

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El gobierno italiano ha decidido que las empresas de medios de comunicación se desgraven el 30% de todas las inversiones en publicidad del año 2020. Los vendedores también se podrán desgravar hasta 4.000 euros en costes de alquiler, electricidad, teléfono o internet.

En España, el Gobierno ha destinado una partida de 15 millones para las televisiones, pero nada para el resto de medios.