Imagen de migrantes en la cubierta del Alan Kurdi. | @seaeyeorg

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La situación a bordo del 'Alan Kurdi', el buque de salvamento marítimo de Sea Eye, empeora día a día para los 64 migrantes que fueron rescatados de un naufragio frente a las costas libias hace seis días, debido a los problemas de salud y a la escasez de agua y comida, ha alertado este martes la ONG alemana.

El 'Alan Kurdi' se dirigió en un primer momento hacia Malta, pero el mal tiempo en la zona lo obligó a poner rumbo a Lampedusa. El ministro de Interior de Italia, Matteo Salvini, se ha negado a recibirlo, por lo que el barco de rescate permanece a la espera en aguas internacionales.

A bordo hay 64 migrantes, incluidos un niño y un bebé, que debido a la falta de espacio en su mayoría tienen que dormir en cubierta, expuestos al viento y al frío. «Se mojan una y otra vez y, por supuesto, no pueden cambiarse de ropa», ha contado el jefe de operaciones de Sea Eye, Jan Ribbeck, en un comunicado.

Durante el día, el mal tiempo hace que estén bajo cubierta, en una habitación diseñada para 20 personas que ahora cuenta más de 80, entre tripulación y migrantes. Ribbeck, como médico, «sabe perfectamente los problemas que estas condiciones pueden provocar a largo plazo». Un tercio han sufrido mareos en las últimas 24 horas.

Ribbeck también ha expresado su preocupación por la falta de agua. «Hay que darse cuenta de que el agua no sirve solo para beber. Un total de 81 personas tienen que ir al baño, asearse y cocinar y la maquinaría del barco también usa agua», ha señalado. La comida escasea igualmente.

El martes por la mañana el jefe de operaciones ha informado a las autoridades maltesas de que el 'Alan Kurdi' necesita agua, comida y ropa a más tardar para el miércoles. «Las circunstancias (a bordo) son indescriptibles», ha denunciado Ribbeck.

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Un portavoz gubernamental en La Valeta ha asegurado a la agencia de noticias alemana DPA que el buque de salvamento dispondrá de alimentos y otros artículos básicos si son necesarios. Malta ya ha acogido a una de las migrantes a bordo que tenía problemas circulatorios y «crecientens perturbaciones del conocimiento».

Sea Eye ha recordado que los migrantes ya han sufrido suficientes penurias en Libia. Las mujeres relatan historias de violencia sexual y tráfico de personas y los hombres hablan de asesinatos, torturas y chantajes. «Es difícil imaginar lo que he escuchado aquí», ha dicho Fabian Heinz, del equipo de prensa de la ONG, que está en el 'Alan Kurdi'.

Salvini cerró en junio los puertos italianos a los buques de salvamento marítimo de las ONG por considerar que fomentan la actividad de las mafias de tráfico de personas. Desde entonces, cada vez que se ha producido un rescate se ha tenido que negociar el puerto de acogida y el posterior reparto de los migrantes.

El ministro de Interior de Alemania, Horst Seehofer, anunció el pasado viernes que el país está dispuesto a acoger a algunos de los 64 migrantes, pero al mismo tiempo hizo un llamamiento a sus colegas europeos para que también ayudaran al 'Alan Kurdi'.

Fuentes del Ministerio de Interior de Alemania han contado a la agencia de noticias DPA en Berlín que la Comisión Europea se está encargando de coordinar el procedimiento particular por el 'Alan Kurdi'. Hasta ahora no ha habido resultados.

Europa «tiene un claro mensaje para nuestros supervivientes: 'No os queremos aquí'. Por tanto, esta gente está atrapada en botes hinchables entre dos mundos que les muestran dos tipos distintos de desprecio», ha reprochado el jefe de Sea Eye, Gorden Isler.